Amsterdam: Curioseando en la Plaza Dam

El día amanecía soleado en Amsterdam. Habíamos pasado todo el día anterior viajando para llegar, primero a Oporto, de donde salía nuestro vuelo, y finalmente a Schiphol, ya en Holanda y a pocos kilómetros de su capital.
Nos separaban varios kilómetros del centro de la ciudad, por lo que optamos por tomar un tranvía en una parada cerca de allí que nos dejaría justo al lado de la Plaza Dam, el centro neurálgico de la ciudad.

El tranvía es probablemente una de las mejores maneras de desplazarse por el centro de la ciudad, ya que aunque Amsterdam dispone de metro, éste solo da una buena cobertura una vez te alejas del centro histórico. ¿El precio del tranvía? En la linea habitual del precio del transporte en las grandes ciudades europeas: 2,80 el billete simple.

No era la primera vez que estaba en Amsterdam, como ya os había contado en algún articulo anterior. En aquella ocasión solo dispuse de un día para empaparme a ritmo acelerado de lo que ofrecía la ciudad, por lo que esta era la ocasión perfecta para volver a aquellos lugares que mas me habían gustado y conocer todo aquello que me había dejado atrás en aquel sprint viajero. Además esta vez iba muy bien acompañado con lo que la experiencia, desde luego, ganaba bastantes enteros.

Muy cerca de la Plaza Dam se encontraba la estación de trenes Amsterdam centraal, un autentico hervidero de viajeros que constantemente entraban y salían de ella como el centro de comunicaciones ferroviarias que es y que se espera de la capital. Además, su estética renacentista la hacían ser un monumento en si mismo digno de admirar.

Estación de tren Amsterdam Centraal

Estación de tren Amsterdam Centraal

Pilar en memoria de las victimas de la II Guerra mundial

Pilar en memoria de las victimas de la II Guerra mundial

Palacio Real

Palacio Real

Una vez llegamos a la Plaza Dam, comenzaba la inmersión turístico-festiva en la ciudad. Volver a la plaza era recordarla tal y como estaba la última vez. Su Palacio Real a un lado, custodiado por la Nieuwe Kerk, y al otro el Monumento Nacional a los caídos en la II Guerra Mundial. En el medio, una gran explanada donde los turistas se concentraban formando pequeños grupos para unirse a los tours o simplemente para subirse a alguno de los innumerables transportes que permitían recorrer el centro. La opción de alquilar una bicicleta era desde luego una de las opciones más socorridas, aunque no la única.

La plaza en si no tiene nada especial, ya que no destaca por si misma al no tener ningún elemento que la haga resaltar, ni por sus edificios o monumentos ya que éstos pasan bastante desapercibidos. Es entonces cuando nos dimos cuenta de que es el conjunto de todos estos elementos lo que hace de la plaza un lugar especial y que solo tiene sentido si se valora en todo su conjunto. Su ubicación también ayuda a ello ya que es inevitable acabar pasando varias veces al día por ella e incluso verse tentado a sentarse en alguno de los escasos bancos para descansar y disfrutar un poco de ella, cosa bastante difícil, por cierto.

Aún así, se notaba que era el corazón de Amsterdam, bombeando visitantes, tranvías, bicicletas y coches al resto de la ciudad, y por tanto un lugar indispensable en el que empezar cualquier recorrido y un enclave a partir del cual ubicarse y organizarse.

Nieuwe Kerk

Nieuwe Kerk

Pilar en memoria de las victimas de la II Guerra mundial

Pilar en memoria de las victimas de la II Guerra mundial

Chicos en la Plaza Dam

Chicos en la Plaza Dam

Palacio Real

Palacio Real

La Plaza Dam también cambiaba mucho dependiendo de la hora en la que se llegue a ella. Pudimos observarla vacía al llegar temprano por la mañana, y a medida que pasaban las horas se iba llenando de turistas, el perfil más habitual durante el día. Pero cuando volvimos a ella a partir de media tarde, este paisaje ya había cambiado por completo. Nos recibía un ambiente más cotidiano, en el que los chicos y chicas se adueñaban de cualquier rincón para charlar, jugar con los cientos de palomas o visitar algunas de las tiendas de los alrededores. Y es que realmente la Plaza Dam era el punto de encuentro tanto de los visitantes como de los habitantes de la ciudad.

El Magna Plaza, un centro comercial construido en el interior del que antaño fuera la oficina postal de la ciudad, ahora luce en sus entrañas todo tipo de comercios, a muy pocos pasos de la plaza. De nuevo en la calle, con la poca luz que quedaba ya, una pareja de recién casados aprovechaba esta atmósfera para realizar sus fotos de boda en este enclave único mientras poníamos fin a nuestro reconocimiento personal de la zona.

Magna Plaza

Magna Plaza

Magna Plaza

Magna Plaza

Boda en la Plaza Dam

Boda en la Plaza Dam

Boda en la Plaza Dam

Boda en la Plaza Dam

Plaza Dam

Plaza Dam

Un articulo que fue posible gracias a Fer y Laura que amablemente,y a pesar de pillarlos en plena mudanza, nos acogieron y no tuvieron ningún problema en hacernos sentir como en casa durante un par de días.

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