Berlín: Refrescándonos a los pies de la catedral

Cada vez que llegábamos al centro de Berlín y nos movíamos por la zona, siempre nos la encontrábamos. Al salir del metro en Alexanderplatz y caminar un poco por las calles de alrededor de repente aparecía al dar la vuelta a la esquina. Si recorríamos la zona conocida como la isla de los museos, sus cúpulas verdes aparecían al fondo. Incluso si de noche salíamos a bebernos unas cervezas al aire libre, en alguno de los jardines de la ciudad a orillas del río Spree, las luces artificiales de Berlín la iluminaban. Todos los días que estuvimos en la capital alemana pasamos por delante de ella, y llegaba el momento de detenernos a sus pies, buscar un hueco en su parque y sentarnos a descansar de tanta pateada bajo la sombra de la catedral de Berlín.

Catedral de Berlín

Lustgarten, frente a la catedral de Berlín

Catedral de Berlín

Lustgarten, frente a la catedral de Berlín

Con algo más de 100 añitos de edad, esta joven catedral es una de las reinas del corazón de Berlín. Dado que su ubicación es tan céntrica y próxima a muchos de los rincones de la ciudad que son punto imprescindible de visita, es un monumento omnipresente en el paisaje urbano que contemplábamos diariamente.

El barroquismo de su fachada y cúpulas le dan un toque complejo y la presencia del río Spree justo a un lado, así como un gran jardín al otro, eliminan la presencia de otros edificios más altos que le puedan restar solemnidad. Es precisamente el jardín a los pies de la catedral el que cobra protagonismo, sobre todo si la temperatura es alta y las horas de caminata ya pesan sobre las piernas. Cuando decidimos parar en el Lustgarten, el jardín de la catedral, ya estábamos disfrutando de las últimas horas de sol del día. De hecho, llegábamos allí solo 1 minuto más tarde del inicio de la última visita del día a la catedral, por lo que nos quedábamos sin poder subir a las cúpulas y sin disfrutar de las vistas desde allí. El jardín parecía servirnos como un buen premio de consolación con el que compensarlo.

Lustgarten, frente a la catedral de Berlín

Lustgarten, frente a la catedral de Berlín

Lustgarten, frente a la catedral de Berlín

Las zonas de césped del Lustgarten se veían salpicadas por parejas y pequeñas pandillas que jugaban, charlaban o simplemente dormitaban bajo el calor del sol mientras la fuente de agua del centro refrescaba un poco el ambiente. Los niños saltaban y chapoteaban en la fuente y nosotros aprovechábamos para meter nuestros hinchados pies en el agua para darles al menos un momento de paz y tranquilidad.

Después de ver el perfecto estado de la catedral en la actualidad, era difícil hacerse a la idea de que fue uno de los muchísimos edificios que fue destruido durante el bombardeo por parte de las fuerzas aliadas en su conquista de Berlín en 1944. El poco interés que los soviéticos tuvieron después en su reconstrucción, hizo que pasaran unos 30 años hasta que comenzaran a restaurarla por completo. De hecho las obras no finalizaron hasta el 2002 por lo que se puede decir que, aunque las fachadas de esta catedral realmente acababan de cumplir 12 primaveras, sus cimientos ya han alcanzado el centenario.

Lustgarten, frente a la catedral de Berlín

Lustgarten, frente a la catedral de Berlín

Lustgarten, frente a la catedral de Berlín

Catedral de Berlín

Catedral de Berlín

Y así, con las piernas bien remojadas, os dejamos hasta la semana que viene 😉

Si quieres seguir el viaje desde el inicio, que sepas que todo comenzó en Amsterdam!

Fotos: Flickr

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