Amsterdam: En las coloridas calles del barrio rojo

Es decir Amsterdam e inmediatamente los dos conceptos que seguramente te vengan a la cabeza sean posiblemente porros y prostitución. Ambos conceptos confluyen en su máxima expresión en un único lugar de esta ciudad: el Barrio Rojo.

Lo primero que hay que aclarar es que ambas actividades son completamente legales y están perfectamente reguladas y legisladas en muchas de las ciudades de Holanda. En el caso de la marihuana, se permite el consumo en locales con una licencia específica, los conocidos como coffee shops. En ellos se dispone de una amplia variedad de marihuana para cubrir los deseos y gustos del consumidor. Las normas prohíben el consumo de alcohol en estos locales y también está prohibido fumar este tipo de sustancias fuera de los coffee shops, pero aunque en otros lugares del país se cumple, pudimos comprobar que en el centro turístico de Amsterdam se goza de cierta laxitud, probablemente para no perjudicar al visitante que llega aquí en busca de este tipo de ofertas.

En lo que respecta a la prostitución, cada trabajadora tiene la obligación de tener contratado un seguro privado y pagar impuestos al igual que cualquier otro trabajador holandés y las zonas y locales donde realizan sus actividades están delimitadas y también reguladas.

Barrio rojo

Barrio rojo

Aunque es posible encontrar coffee shops en casi cualquier rincón de la ciudad, la zona principal por excelencia se encuentra en el Barrio Rojo y sus inmediaciones. El Barrio Rojo se denomina así por su característica iluminación, así como sus neones y cortinas de las ventanas, donde el rojo es el tono predominante. En él se concentran la mayoría de locales orientados al sexo y a todo tipo de productos eróticos así como una variedad inimaginable de productos para el consumo de marihuana y derivados.

El Barrio Rojo está muy bien situado, al ser una de las calles que comunican la zona de la estación de trenes con la Plaza Dam aunque sus zonas de acceso son bastante discretas y puede ser difícil dar con ella si no tienes claro por que bocacalle entrar.

Tardamos un poco en darnos cuenta de que ya habíamos llegado ya que al principio la calle principal, Warmoestraat, no dejaba de ser igual a otras muchas calles de Amsterdam, divididas por un canal y sus puentes cada pocos metros para poder cruzar de un lado a otro. Además al ser todavía de día, los escaparates, neones rojos y otros símbolos distintivos pasaban bastante desapercibidos. Fue cuando comenzamos a fijarnos en los muchos locales ofreciendo todo tipo de espectáculos en vivo con coloristas mensajes y porteros en la entrada cuando nos dimos cuenta de que la habíamos encontrado.

Una de las calles principales del Barrio está atravesada por el canal Oudezijds y por lo tanto los sex shops, live shows y las muchas cristaleras donde las chicas sirven como reclamo de los servicios que ofrecen, se extendían a ambos lados de él.

Barrio rojo

Barrio rojo

Barrio rojo

Cierto es que la popularidad del Barrio Rojo atrae en su mayoría a turistas curiosos que buscan dejarse sorprender por lo novedoso de los escaparates repletos de cuero y latex o intentar ver a alguna de las chicas de los escaparates, que intentan evitar las fotos furtivas. Lógicamente también es mucha la gente que acude a esta zona en busca de los servicios ofrecidos, y es por ello que no fue difícil ver a hombres negociando a través del cristal con la chica que más les llamaba la atención para a continuación abrirse la puerta y desaparecer los dos detrás de las cortinas.

El perfil más habitual de cliente que pudimos ver parecía ajustarse al del marinero que llegaba a tierra para pasar unos días de descanso. La cercanía del Barrio Rojo al puerto de Amsterdam indicaba que este era precisamente el cliente que con mayor frecuencia acudía a la zona, aunque tuvimos la oportunidad de comprobar que no siempre era así y que había también un perfil de turista que también se ve atraído por este tipo de oferta.

Barrio rojo

Barrio rojo

Un dato curioso que nos dejaba el Barrio Rojo era la existencia de una iglesia, la Oude Kerk, escondida entre Warmoestraat y Oudezijds, que pasaba desapercibida resultando una extraña mezcla entre libertad y religiosidad, dos de los rasgos que se le atribuyen a Amsterdam y a sus ciudadanos, que simbolizan esa tolerancia.

La iglesia es también el edificio más antiguo de toda la ciudad y, aunque el estar en pleno corazón de barrio rojo y sin una gran plaza al frente dificulta el comprobarlo, es un edificio de grandes dimensiones.

Barrio rojo

Barrio rojo

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Fotos: Flickr

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