Biscarrosse: a orillas del lago y conociendo el centro

Biscarrosse es un pequeño pueblo del norte de la Aquitania francesa. Su cercanía con la Côte d’Argent o costa de Plata, en contacto con el Mar Cantábrico, hace de Biscarrosse un interesante destino de playa. Pero son los 3 lagos que la rodean lo que captó nuestra atención para incluirlo en nuestro itinerario por tierras galas. ¡Vayamos a comprobar por qué!

Biscarrosse es un pueblo pequeño, ya que tiene en torno a 10.000 habitantes, pero sus bosques, lagos y cercanía a la costa hacen de esta pequeña villa el centro de operaciones perfecto para explorar la zona.

Aunque ya se encuentra fuera del territorio histórico vasco francés, Biscarrosse todavía lleva en su nombre un ultimo trazo de este origen. Biscarrosse es también llamado Bizkarrotz, proviniendo de la palabra vasca Bizkar (“ladera, espalda”).

Aunque pocos kilómetros nos separaban de la costa, para nosotros el encanto de Biscarrosse residía en los lagos situados a su alrededor y los bosques que los rodeaban. Esto propiciaba que, en un entorno reducido, pudiéramos disponer de lo bueno da la costa de Plata y también lo bueno de la paz y calma del entorno de los lagos.

Todo ello con un centro de ciudad acogedor, propio de una pequeña villa francesa con su mercado, sus bares y comercios concentrados en torno a grandes plazas y espacios abiertos.

Entorno del lago de Latécoère

Entorno del lago de Latécoère

El entorno de los lagos

Biscarrosse se encuentra rodeado en su parte oeste por 3 lagos. El que está más al norte, el lago de Cazaux-Sanguinet, es también el alma de la ciudad de Sanguinet y por tanto “comparten custodia” ambas villas. Es también el segundo lago más grande de toda Francia, cosa que no me extraña viendo sus dimensiones.

Al sur de Biscarrosse se encuentra el lago Biscarrosse-Parentis (o lago de Latécoère) que, como te puedes imaginar, también está compartido, está vez con la villa de Parentis-en-Born, al este del lago. También la localidad de Gastes, más al sur, disfruta de su pedacito de orilla.

Entre ambos grandes lagos se encuentra el pequeño lago de Biscarrose. Es una reserva natural de pesca y por ello es un autentico paraíso para todos los aficionados a ella.

La tranquilidad de las aguas dulces de los lagos así como los arenales situados en diversas zonas de sus orillas hacen de ellos el lugar perfecto para practicar deportes náuticos, la pesca controlada, darse un baño o simplemente pasear, andando o en bicicleta, por sus kilómetros de sendas. También ayudan a ello la poca profundidad del agua y su temperatura (hasta 28º en verano).

Pero, por si fuera poco, resulta que en 1834 a un grupo de banqueros se les ocurre crear, artificialmente, un sistema de canales para intercomunicar los 3 lagos, permitiendo la la navegación entre ellos con razonable facilidad. Ete es conocido como el canal transaquitano.

Para rematar la faena, el entorno que rodea los lagos es también el bosque más grande de toda Europa (Bosque de las Landas), repleto de pinos y con más de 50 km. de carril bici. También hay rutas de senderismo para aburrir.

Y nosotros ya sin tiempo ni bicicletas para disfrutarlo… (Nota: recordar añadir otra página más a la lista de planes viajeros pendientes al llegar a casa…)

Entorno del lago de Latécoère

Entorno del lago de Latécoère

Entorno del lago de Latécoère

La hidroaviación en Biscarrosse

En el lago del sur, el también conocido como Latécoère, es donde se encuentra la zona de actuación de los hidroaviones que tienen como base de operaciones el aeródromo situado a pocos kilómetros de él. Resulta que Biscarrosse fue, entre 1930 y 1955, el centro de ensamblado y pruebas de los hidroaviones marca Latécoère.

Un pequeño pueblo de resineros se transformaba de repente en uno de los centros neurálgicos de la aeronáutica francesa.

La edad de oro de la hidroaviación tuvo como casa a Biscarrosse. Desde este lago, Air France operó durante un tiempo viajes de pasajeros comunicando incluso Francia con la ciudad de Nueva York. Por desgracia, la aviación de tierra acabó imponiéndose con el tiempo y la hidrobase acabaría cerrando.

Por ello, el museo de la hidroaviación está ahora en el lugar de la antigua base y en él se puede conocer un poco más de la historia a nivel mundial de este tipo de naves. También es realmente fácil encontrarse con alguno amerizando (o acuatizando) en las aguas del lago.

Este lugar es también el escogido para la concentración bianual de hidroaviones. En 2016 no se pudo celebrar por lo que 2018 será el siguiente intento. Durante esos días se realizan cursos de pilotaje, bautismos del aire y se exhiben muchos, muchos ejemplares de hidroaviones clásicos. Promete ser espectacular…

Entorno del lago de Latécoère

Hidroavión sobrevolando el lago de Latécoère

Hidroavión sobrevolando el lago de Latécoère

A quien madruga… ¿Quien le ayuda?

Es precisamente en la orilla norte del lago sur, en la zona de Latécoère, donde decidimos pasar la noche. Después de un agradable paseo por la zona, viendo el anochecer en un entorno apacible, la noche no pudo ser más tranquila. Un completo remanso de paz y tranquilidad que, con solo recordarlo ahora mismo, hasta se me baja el pulso…

Al día siguiente, amaneció a orillas del lago y la primera sorpresa del día llego en forma de curioso papelillo adherido al parabrisas. Pasó inadvertido cuando quitamos los protectores de los cristales e incluso cuando iniciamos la marcha para dirigirnos al centro de Biscarrosse. Pero allí estaba.

Si, como te debes estar imaginando ya, nos habían multado. ¿El porque? Todavía no lo sabíamos porque nuestro francés es entre escaso y nulo y la indescifrable letra del agente hacía imposible introducirlo en el traductor para obtener al menos una exigua pista.

Por ello, cuando llegamos a la oficina de turismo, en lugar de pedirle a la amable chica que nos atendió un mapa o indicaciones, le pedimos directamente que nos la tradujera. Al parecer, habíamos estado mal estacionados. No tenia sentido, habíamos estado en un aparcamiento con su hermosa letra P sobre fondo azul en forma de señal y sin ninguna otra indicación debajo de ella que diera lugar a pensar en alguna restricción adicional. ¿Que había pasado entonces?

Juegos en el lago de Latécoère

Ah, espera! Que al parecer estaba prohibida la pernocta en toda la región, excepto en una zona concreta, habilitada para tal efecto. Pues vaya… espera, ¿Zona habilitada? ¿Y donde está? Pues justo en el centro, detrás de la oficina de turismo… ¡Pero si no estaba indicado en ningún lugar!

La zona donde habíamos dormido era excepcional, pero es que la zona habilitada estaba en pleno centro de la ciudad. Te puedo asegurar que, de saberlo, hubiéramos ido a ella y aprovechado la noche para conocer el ambiente nocturno de Biscarrosse. Sería menos relajante pero no nos íbamos a aburrir tampoco… Gran error el nuestro, aunque la ausencia de indicaciones debería ser razón exculpatoria suficiente…

Pues nada, a pagar, pues. ¿Como va esto? Pues parece que los 80 estaban de moda de nuevo en los pequeños pueblos franceses. Teníamos que comprar un timbre (un sello con un valor determinado) pegarlo a la multa y enviarlo por correo. ¿Pago on line o en banco? Para nada. Hay concursos de la tele menos complicados

Eramos conscientes de que la multa era de Policía Local y por lo tanto la posibilidad de que algún día llegara a nuestra casa era remota, pero el sentido cívico de cumplir con nuestra obligación, mezclado con el reto de conseguir pagarla (como misión secundaria del viaje) aderezado por la curiosidad de cumplir el tramite y el orgullo pírrico, nos llevaron a intentarlo.

¿Te había dicho ya que solo fueron 17€? Tampoco nos salio tan caro dormir a orillas del lago, ¿verdad?

Pescando en el lago de Latécoère

Por el centro de Biscarosse

Dejando la conclusión de la historia de la multa para la crónica de Bordeaux, decidimos seguir disfrutando de Biscarrosse. La mañana prometía en la plaza del centro gracias al mercado que estaba montado.

Lo primero que nos sorprendió fue la batucada que las chicas del Bloco do Sol se marcaron allí, delante nuestra. No hicimos otra cosa que tomarnos unos minutos y disfrutar de ella, como todos los demás que las rodeabamos. Lanzarse a pasear por el mercado en esta soleada mañana, después de este empujón musical, era inevitable, por supuesto.

Iglesia de Saint Martin

Batucada del Bloco du Sol

Batucada del Bloco du Sol

El paseo por el mercado era obligado, sobre todo teniendo en cuenta la afición de Made por ellos y lo mucho que a mi me encanta fotografiarlos y conocer la cultura y gastronomía local a través de ellos. Todo tipo de productos locales, como no podía ser de otra manera, se ofertaban en ellos.

Quesos de mil variedades distintas, mermeladas de sabores inimaginables, productos frescos como hortalizas o artesanía eran solo algunos de los ejemplos que íbamos viendo en cada puesto. Nos aprovisionamos con unos cuantos para ir llenando nuestra alacena furgonetera, pensando en la cena de esta noche, con lo mejorcito de la gastronomía francesa… ;)

En el mercado de Biscarrosse

En el mercado de Biscarrosse

En el mercado de Biscarrosse

En el mercado de Biscarrosse

Después del mercado, debíamos retomar nuestro pequeño percance legal. Dado que el timbre con el que pagar la multa debíamos comprarlo en un estanco, nos fuimos a por el primero que encontramos en la zona. ¡Zas! ¡en toda la boca! Este fue nuestro primer “no vendemos de eso” en nuestro via crucis en la búsqueda del timbre maldito

Para ser el sistema de sanción que utiliza la policía local, que en el mismo pueblo no se pudiera conseguir (según palabras del vendedor del estanco) era cuanto menos irónico. Bueno, dado que al día siguiente planeábamos llegar a Bordeaux, allí si que no debería ser complicado conseguirlo, aunque solo sea por el tamaño de la ciudad y el número de estancos existentes, ¿no?

En el mercado de Biscarrosse

En el mercado de Biscarrosse

Cualquier sitio es bueno para una siesta!

En el mercado de Biscarrosse

Piezas de playmobil para coleccionistas

Paella al gusto en el mercado

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A mediodía dejábamos Biscarrosse para continuar nuestro itinerario, en dirección al norte. La duna Du Pilat era la siguiente crucecita marcada en el mapa por lo que, ¡hacía allí nos dirigiríamos!

Un atardecer de lujo a orillas del lago

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