Liébana, la senda cántabra hacia los Picos de Europa

El acceso a los Picos de Europa desde el lado cántabro se realiza desde la comarca de Liébana. La ruta de acceso depara un recorrido por algunos de los lugares con mayor encanto montañero de toda la zona. El desfiladero de La Hermida, el encantador y algo masificado pueblo de Potes o el inicio del ascenso en teleférico desde Fuente Dé son algunos de los lugares que no debes perderte en tu visita a esta zona.

Después de dejar atrás Cangas de Onís y el río Sella, el recorrido por carretera nos llevaba a la otra cara, la cántabra, del macizo de los Picos de Europa. En este caso, el recorrido era lo que más merecía la pena, ya que mostraba algunos de los puntos de interés más bonitos que se podían disfrutar durante este trayecto por las montañas.

En este viaje no contábamos con tiempo suficiente para poder adentrarnos en los senderos de montaña del Parque Nacional, por lo que teníamos que renunciar por el momento a algunas de las más populares rutas de los Picos de Europa. Nos conformaríamos entonces con los bellos paisajes de la falda cántabra.

Entrando en la comarca histórica de Liébana

Lo primero a lo que tuvimos que hacer frente fue al rebaño de vacas que se dirigían hacia nosotros por el medio de la carretera por la que circulábamos. La feria agrícola que estaba teniendo lugar esos días en el pueblo de Panes dejaba este tipo de estampas en nuestro camino.

Parados a un lado de la calzada, con la ventanilla abierta, casi tocando a las vacas que pasaban por nuestro lado izquierdo esperábamos a que acabaran de pasar, con un ojo puesto en los cuernos que pasaban balanceándose peligrosamente y amenazando la chapa de nuestra furgoneta.

Ganado cortándonos el paso a la altura de Panes

Ganado cortándonos el paso a la altura de Panes

Desfiladero de La Hermida

Desfiladero de La Hermida

Desfiladero de La Hermida

Completamente ilesos y sin daños visibles después del paso de ganado, continuamos nuestro camino hasta llegar al desfiladero de La Hermida. La carretera se estrechaba, siendo mayor esta sensación al verse comparada con las enormes paredes de piedra que se levantaban a ambos lados, alcanzando hasta 600 metros de altura.

Nuestro camino se trazaba paralelo al río Deva, por el medio de una de las gargantas que aparecen en el macizo de Andara y que es además la mas larga de España, con 21 kilómetrillos de nada. La zona es, ademas, el sitio perfecto para la escalada, el senderismo, las vías ferrata e incluso para el avistamiento de aves.

Por cierto, el río lleva el nombre de una antigua diosa celta: Deva, la Diosa del Mar. Era la diosa más venerada por los antiguos celtas y se dice que el agua del mar era dulce hasta que Deva tuvo el poco sentido de enamorarse de un humano.

Una sola noche de amor y a partir de ese momento no paró de llorar en el fondo del mar, donde vivía. ¿Y entonces que pasó con el agua del mar? Salada como sus lagrimas. Y así, sin avisar, te colé otra leyenda de esas que tanto me gustan ;)

Río Deva a su paso por el desfiladero de La Hermida

Río Deva a su paso por el desfiladero de La Hermida

Río Deva a su paso por el desfiladero de La Hermida

Río Deva a su paso por el desfiladero de La Hermida

El camino lebaniego

Por si fuera poco, ahora Cantabria, junto con la comarca de Liébana, trabajan en impulsar el antiguo camino de peregrinación que transcurre por estas montañas: el Camino Lebaniego.

El 2017 posiblemente marcará un punto de inflexión en su popularidad ya que las celebraciones del año jubilar lebaniego comenzarán el próximo domingo 16 de abril, día de Santo Toribio. Siempre a la sombra de Santiago de Compostela, Roma y Jerusalén, la peregrinación a Liébana cuenta con la misma relevancia histórica que los anteriores.

Este camino forma parte de este grupo de élite de peregrinación católica desde la Edad Media. Más de 500 años de tradición para alcanzar la meta en la que se guarda el Lignum Crucis, el trozo más grande de la Cruz de Cristo.  Parece que tendremos que anotarlo también para nuestra próxima visita.

El camino lebaniego transcurre desde San Vicente de la Barquera hasta Santo Toribio de Liébana (poco después de Potes) en 3 etapas. Además, este camino forma parte del conocido como Camino Vadiviense, una ruta que comunica el Camino del Norte con el Camino Francés (ambos caminos de peregrinación a Santiago de Compostela) a través de los Picos de Europa.

Por lo tanto nuestro trayecto de hoy iba a pasar por algunos de los lugares de la segunda y la tercera etapa, aunque por recorridos distintos.

Desfiladero de La Hermida

Desfiladero de La Hermida

Desfiladero de La Hermida

Desfiladero de La Hermida

Pueblo de La Hermida

Pueblo de La Hermida

 

Potes

Y llegamos así a Potes, posiblemente el pueblo más conocido de la zona y por lo tanto el más visitado por las excursiones organizadas en autobús, lo que le da ese punto artificial por el cual, en ocasiones, te encuentras más turistas y tiendas de souvenires que habitantes del propio pueblo.

Es la capital de la comarca y también donde nuestro compañero de ruta, el río Deva, se unía por y para siempre con el Quiviesca, teniendo como testigo de la unión a la Torre del Infantado. Hasta que el océano os separe (u os una para siempre).

Potes y la Torre del Infantado

Potes y la Torre del Infantado

Centro de Potes

Centro de Potes

Centro histórico de Potes

Centro histórico de Potes

Potes, con su encanto de villa de montaña, su arquitectura tan característica combinando perfectamente con el perfil montañoso de fondo y con esas calles, puentes y fachadas de piedra al más puro estilo medieval, es sin duda el pueblo de esta ruta con mayor importancia. Todo ello, además, hace que sea considerado Conjunto Histórico Artístico.

Una vez más, la historia de los pueblos de montaña de los Picos se unía a la de la resistencia en combate como ya pasaba en Cangas de Onís.

En esta ocasión una de las historias más destacadas transcurrió durante la ocupación francesa del XIX. Potes resistió hasta 13 ataques franceses consiguiendo salir airosa de todos ellos gracias a la siempre eficiente guerra de guerrillas y a la protección de las montañas.

El último reducto español de la península siempre acababa estando en estas montañas y por eso a esta zona se la acabaría llamando “España, la chica“. Era la España que quedaba viva después de cada conquista foránea…

Centro histórico de Potes

Centro histórico de Potes

Centro histórico de Potes

Centro histórico de Potes

Río Deva a su paso por Potes, con las montañas de fondo

Río Deva a su paso por Potes, con las montañas de fondo

Fuente Dé

Finalmente llegábamos al punto final de nuestra ruta. La zona de Fuente Dé estaba ya en el interior del Parque Nacional de Picos de Europa. Desde allí parte el teleférico que permite alcanzar con facilidad la cota de 1.823 metros de altitud desde la que las cumbres nevadas empiezan a verse más cerca.

El teleférico salva nada menos que 753 metros de altura en un recorrido de casi 2 kilómetros de ascenso. Desde aquí, comienzan distintas rutas de senderismo, de diversas dificultades, en función de la época del año.

Fuente Dé

Fuente Dé

Teleférico de Fuente Dé

Teleférico de Fuente Dé

Y ya que estamos aquí tan a gustito en la montaña, respirando aire puro y escuchando cantar a los pajaritos, ahí va otra leyenda de propina:

Resulta que las montañas cántabras esconden su propio ser mitológico: la osa de Andara. Esta mujer-osa, con una desdibujada cara de mujer, de melena larga y oscura, brazos peludos y ropas viejas y raídas, que bizquea cuando se enfada tiene también gran fuerza. Se esconde cuando la nieve acecha pero no duda en echarse al monte en cuanto llega el buen tiempo.

La leyenda surge a partir de una historia real de una mujer ermitaña que vivía sola en las montañas, a finales del siglo XIX. Conocedora del uso de las hierbas medicinales, cuidaba a su rebaño y solo atacaba cuando se la molestaba.

Con estos datos y sin internet ni televisión en aquella época, ya solo faltaban unas tazas de vino en algún bar cercano para elucubrar todo tipo de historias. Y Si a una buena historia le sumas gente adornándola de detalles y años para desdibujarla de realidad, ¡bum!, ¡Habemus mito!

Fuente Dé

Fuente Dé

Teleférico de Fuente Dé

Teleférico de Fuente Dé

 

Iglesia de Santa Maria de Lebeña

Teníamos todavía que deshacer el camino para retomar la carretera principal que une por costa Cantabria y Asturias.

Pero entonces, en nuestro camino de vuelta, se nos apareció la señal de la iglesia de Santa María de Lebeña y no pudimos resistirnos. Un pequeño desvío de un kilómetro prometía ser la mejor forma de despedirnos de la zona…

Santa María de Lebaña

Santa María de Lebaña

Santa María de Lebaña

Santa María de Lebaña

Santa María de Lebaña

Santa María de Lebaña

1.100 años de historia se ocultan en la que es una de las iglesias más antiguas de toda Cantabria. Sus toques mozárabes mezclándose con el prerrománico de la época dejan pistas de la era de resistencia y posterior reconquista de toda la comarca lebaniega.

Además, el cementerio está justo al lado, respetando una tradición antigua según la cual los muertos deben estar lo mas cerca posible del templo de Dios para que, cuando el juicio final tenga lugar. no lleguen tarde.

Santa María de Lebaña

Santa María de Lebaña

Santa María de Lebaña

Santa María de Lebaña

Santa María de Lebaña

Santa María de Lebaña

Y el viaje llegaba a su fin

Antes de emprender el camino de vuelta a Galicia teníamos una última cuenta pendiente que resolver. Nuestro camino nos iba a llevar hasta Santander para hacer noche allí y aprovechar para visitar a unos buenos amigos, disfrutar de un buen picoteo, unas copitas y despedirnos de la zona cántabra hasta la próxima visita.

Salud!

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