7 rincones de Lalín que no deberías perderte

Decantarse por que lugares ver en Lalín cuando todo el Concello abarca bastante territorio y muchos de esos puntos están separados entre si, entre montañas o en aldeas en lo alto de sierras y colinas, puede hacerte desistir con facilidad.

Por ello, te traigo una lista de los 7 lugares que más me han gustado a mi de la zona para ponerte más fácil la elección y te animes al menos a escaparte uno o dos días a este remanso de paz y naturaleza en el corazón del interior de Galicia.

Aunque cuando hablé de Lalín la última vez me centré sobre todo en el centro de la ciudad, una zona como esta, en pleno interior de Galicia, merece un repaso por sus zonas naturales y sus muchos rincones escondidos. Para llegar a la mayoría de ellos necesitarás disponer de coche, ya que muchos de ellos están a varios minutos del centro, pero todo lo que merece la pena siempre requiere algún esfuerzo, ¿verdad?

Comenzamos ya con mis recomendaciones personales en el Concello de Lalin, Let’s go!

Souto de García Sánchez

Comenzamos por el lugar más cercano a la ciudad. El Souto de García Sánchez es uno de esos lugares que permiten evadirse durante un rato y disfrutar de un paseo bajo los árboles o simplemente relajarse un poco y desconectar. Repleto de castaños, este espacio nació como una “planta generadora” de madera para las familias nobles con el que cubrir sus necesidades de producto de calidad para la construcción de edificios y mobiliario.

Ahora es un lugar de recreo, complementado con esculturas de lo más peculiar, surgidas de la habilidosa mano de Sergio Portela, un escultor madrileño afincado ahora en Pontevedra. Complementa su obra una enorme mesa de 33 metros, obra del padre de Sergio y que se instaló pocos años atrás.

A partir de este souto se extiende la conocida como fraga de Rodo, ampliando la zona natural por la que pasear, esta vez rodeado mayoritariamente de carballos.

Souto de García Sánchez

Souto de García Sánchez

Pazo de Liñares

El Pazo de Liñares es uno de esos palacios que salpican Galicia recordando epocas pasadas de grandes familias nobles. Los Taboada fueron sus dueños durante 4 siglos y bajo su techo transcurrieron largas veladas de conversaciones con ilustres personajes políticos y de la cultura. Ramón Cabanillas o la Condesa de Pardo Bazán, Emilia, fueron algunos de sus más ilustres visitantes.

En este pazo también nació Joaquín Loriga, el aviador lalinense del que ya hablé en otra entrada. Además del edificio principal, el Pazo cuenta con su propia capilla, un palomar circular, casas de servicio y un hórreo.

Finalmente, el Pazo dejó de estar bajo dominio de los Taboada cuando Amalio, el último descendiente de la familia, lo perdió en una partida de cartas en el Casino de Santiago. Pasó entonces por varias manos más, pero su mantenimiento se hacía enormemente costoso y se estaba deteriorando, estando cerca de considerarse más una ruina que otra cosa.

Finalmente, el Concello de Lalín acabó comprándolo a su ultimo propietario en el 2002 y consiguió que fuera catalogado como Monumento de Interés Cultural en 2009 después de todo un proceso de reformas que le devolvieron el esplendor arrebatado por el tiempo.

Ahora ya como edificio público,alberga, entre otros, el Museo galego da marioneta. Creado en el 2001, gracias al Concello de Lalín y a Viravolta títeres. Se trata de una colección que, gracias a los prestamos y donaciones de gente relacionada de una u otra manera con este mundo, nutre una exposición abierta al público.

El Pazo funciona también como apéndice del Museo de Pontevedra para recoger las piezas rescatadas de los innumerables castros de la zona que todavía están en proceso de excavación. El Archivo Histórico do Deza comienza también a tomar forma entre estas paredes.

Pazo de Liñares

Museo de la marioneta en el Pazo de Liñares

Museo de la marioneta en el Pazo de Liñares

Fraga de Catasós

La Fraga de Catasós, al igual que el Souto de García Sanchez, nació como productor de madera noble para la familia Quiroga (que, al igual que la madera, también era noble).

Este espacio natural se transformó, gracias sobre todo a la mano de mamá naturaleza, en un pequeño ecosistema con entidad propia gracias a la variedad de especies animales y vegetales que concentra.

Tuvo que llegar un fitopatólogo americano, Filippo Gravatta, para poner los puntos sobre las ies y dejar patente que aquello debía ser protegido y no dudó en elevarlo incluso hasta la FAO (organismo de Naciones Unidas para la protección del medio ambiente).

Tal vez tardaron un poco en hacerle caso (unos 46 años, para ser precisos) pero finalmente en el 2000 la Xunta de Galicia la declaró Monumento Natural, lo que dota a esta fraga de protección especial ante cualquier excavadora con instintos destructivos que quisiera sustituir sus centenarios castaños por hormigón.

Pues si, los castaños centenarios son posiblemente lo más destacable a simple vista en esta fraga, puesto que no solo algunos tienen más de 200 años sino que además están entre los más altos de toda Europa, llegando a 30 metros de altura y con troncos de más de 5 metros de ancho.

Pero además del castaño, el carballo vuelve a ser otro de los protagonistas de esta historia. siendo la otra variedad de árboles más frecuente. En ellos, la vacaloura hace lo posible por sobrevivir, ya que está actualmente en peligro de extinción. También en sus cortezas se encuentran gusanos, caracoles, hongos, musgos y un sinfín de variedades más. También Salamandras, ranas, serpientes o aves como el peto, hacen su vida en este entorno.

Pero una nueva amenaza se cierne sobre esta zona. Si el estatus de Monumento dota a la propia Fraga de protección, su radio de acción no se extiende lo suficiente para proteger los más de 2.000 árboles (muchos de ellos también centenarios) fuera de esta influencia que pueden ser talados para establecer una nueva linea de alta tensión. Los vecinos de la zona llevan movilizándose desde 2008, pero la batalla todavía continua…

Fraga de Catasós

Fraga de Catasós

Fraga de Catasós

Fraga de Catasós

Museo Etnográfico Casa do Patrón

Este museo ubicado en la pequeña aldea de Doade esconde una colección de más de 4.000 piezas, mayormente de la historia de la cultura rural gallega del siglo XX.

Las recreaciones de una escuela, un bar típico y otros locales de profesiones ya desaparecidas o que han sufrido tantos cambios que ya ni se atisba una leve sobra de su origen, son probablemente lo más vistoso de este museo repartido entre varias casas de la aldea.

Además, cuenta con un restaurante orientado sobre todo a ofrecer producto típico de la zona y elaborado también de manera artesanal. La oferta de talleres y de proyectos que ofrecen la oportunidad de conocer como se elaboraba pan, como se obtenía hilo e incluso como eran los telares con los que se tejían las ropas forman parte de esta experiencia.

Un viaje al pasado que fue el presente de nuestros abuelos y que consigue que la memoria perdure lo suficiente para que incluso los niños de las muchas escuelas que lo visitan sepan que, en el pasado, para conseguir una camisa nueva no bastaba con entrar en un Zara…

Museo etnográfico Casa do PAtrón

Museo etnográfico Casa do PAtrón

Museo etnográfico Casa do PAtrón

Area de recreo Mouriscade

Esta zona, a orillas del río Asneiro, es uno de esos puntos recomendables para una parada técnica. Dos molinos completan el conjunto del área, uno de ellos rehabilitado y abierto para visitas.

En este entorno hay disponibles también mesas y una zona cubierta para parrillas para aquellos que se animen a una escapada a la naturaleza más confortable (de las que acaban con el estomago lleno y en siesta).

Un paseo a orillas del río, con el sonido de las cascadas que se van formando en los saltos de agua vuelve a ser una de las mejores recomendaciones que puedo hacer para sacar provecho de este área de recreo.

Sacarse un libro, sentarse en un banco o piedra bajo los árboles sería otra opción. Pero no te relajes, que todavía nos queda algún lugar más que visitar, ¿vamos? 😉

Área de recreo Mouriscade

Chedas

Casal de Chedas, en la Sierra do Candán

Vale, una sierra completa es bastante amplia como para abarcarla de un tirón, por lo que podemos visitar algunos de los puntos más interesantes de la zona. Uno de ellos es un pequeño pueblo llamado Casal de Chedas.

Y tan pequeño, ya que actualmente solo tiene un único habitante censado: Antonio. El propio casal fue una escuela de artes agrarias dirigida por monjes, allá por la Edad Media, casi nada. Aún se encuentran en pie, además de la propia viviendas, la capilla y el hórreo.

Es una casa privada, por lo que cualquier posible visita estará a expensas de las ganas que Antonio tenga de enseñártela si te animas a charlar con él. Desde luego, no te olvides de que es una zona privada y su hogar, por lo que respeta su intimidad. Si optas por no molestarlo, Manuel Gago tuvo la oportunidad de hacerlo por ti en su momento, por lo que no tienes más que leer su artículo si quieres saber más.

En cualquier caso, las vistas desde las inmediaciones de esta zona no tienen desperdicio, llegando incluso a pasar desapercibidos (aunque tampoco tanto…) los molinos de viento que coronan las colinas de la Sierra do Candán.

Chedas

Casal de Chedas

Chedas

Horreo del Casal de Chedas

Zobra

Zobra es el último de los enclaves de esta propuesta de recorrido por el interior rural gallego. Este pequeño pueblo, en la zona alta de la sierra do Candán y muy cerca de Chedas, es completamente representativo de como en un entorno rural, aislado de las influencias de las grandes ciudades, se mantiene congelado en el tiempo e intenta sobrevivir ante el éxodo de las nuevas generaciones hacia otras urbes de mayor tamaño.

Con una población envejecida, que no llega a 200 habitantes, y fuera de focos de cualquier tipo, tiene en sus defectos su mayor virtud. Ese aislamiento nos permite disfrutar de un ritmo pausado de vida y de unos paisajes que muestran un completo espectro de tonalidades que son de infarto.

Esta aldea intenta subsistir llevando adelante iniciativas que aprovechan la producción de productos ecológicos salidos de la tierra, flora y fauna del entorno, como es la miel, el queso o las hortalizas. Buscan elaborar productos de calidad y mantener una pequeña industria que permita un proceso de recuperación de población, como vía de escape del estrés y del ajetreo de la vida de ciudad.

Detalles de horreo en Zobra

Especie autoctona de gato zobrés

Un poco de miel con queso en Zobra

Café de pota en bar de ZobraComo objetivo turístico, Zobra no es más que una pequeña aldea de montaña con poco más que un bar, un colmado y un conjunto de casas. Pero si lo que buscas es oír solamente el sonido de los pájaros mientras realizas una completísima ruta de senderismo con paisajes de ensueño, tal vez este si sea un rincón a incluir en tu lista.

Si es así, anótate bien la ruta circular que parte de esa aldea y que, a lo largo de 29 kilómetros, transcurre por enclaves como los ríos y pueblos del entorno. La dificultad y longitud de la ruta es elevada y, aun pudiendo hacerse en bicicleta, las cuestas se las traen.

Otra parte del encanto de la zona es la existencia de múltiples zonas dedicadas a la apicultura en esta parte de la sierra do Candán.

Debido a la presencia de osos en el pasado y a lo golosos que eran, era imperativo proteger las colmenas. Para ello se levantaban murallas circulares en torno al recinto, llamadas alvarizas.

La producción de miel fue en el pasado muy importante para la zona y aun hoy en día quedan pequeños negocios de producción y envasado que se van manteniendo.

También es posible ver alvarizas por el monte y algún que otro panal en su interior, aunque también se dice que empieza a aparecer de nuevo algún que otro oso… 😛

Demostración de funcionamiento de telar

Entrada a una alvariza

Colmenas protegidas por las alvarizas

 

Información de interés

  • Cualquier estación del año es buena para acercarse hasta esta zona, aunque en invierno, en las zonas más altas, la posibilidad de coger nieve es algo a tener en cuenta. En otoño y en primavera podrás disfrutar de los colores de cada estación. Como habrás notado, las fotos de este artículo son de otoño y ¡menudo colorido!
  • La ciudad de Lalín será tu mejor campamento base, tanto para comer como para dormir si es que haces noche por aquí. Es el núcleo urbano más cercano por lo que tendrás todo lo que el rural no te pueda ofrecer.

Como llegar:

Te propongo una ruta que te permite llegar a todos los puntos de la manera más rápida, ya es cosa tuya incluir o no los puntos que más te gusten 😉