Bodegas de Oporto: una visita por las bodegas de Vila Nova de Gaia

Las bodegas de Oporto son, sin lugar a dudas, uno de los mayores reclamos de esta ciudad portuguesa. Son también la excusa perfecta para visitar una de las muchas bodegas que llenan la otra orilla del Douro, en Vila Nova de Gaia. Escoger la que más se ajustara a nuestros gustos y preferencias no fue tarea fácil, pero hay tantas opciones que acabamos encontrando una que encajara con nuestras expectativas.

Así que, una vez tomada la decisión, iniciamos nuestra experiencia vitivinícola personal.

Una de las actividades que cualquier web, oficina de turismo o incluso algún amigo o familiar que haya estado antes en Oporto te recomendarán es la visita a las bodegas de vino de Vila Nova de Gaia. Te apasione el vino o no, realizar una visita a alguna de ellas es una experiencia interesante, ya que este tipo de ofertas no solo se ciñen a una cata si no que, en muchos casos, las propias bodegas y sus instalaciones son la parte más interesante.

Ahora bien, teniendo en cuenta el reclamo turístico que estas suponen, la oferta de visitas que la ribeira del Douro alberga es un pequeño quebradero de cabeza a la hora de decantarse por una u otra. Algunas bodegas intentan ofrecer una experiencia de cata con un espectáculo para compensar una visita a las bodegas, que tal vez no esté a la altura de otras, al no disponer de unas instalaciones históricas o con una gran extensión.

Otras es precisamente esto último lo que aprovechan. Aquellas que esconden entre sus muros varios siglos de historia en el proceso de elaboración de los vinos, saben que en sus bodegas está el verdadero encanto de la visita y por ello la cata pasa a un relativo segundo plano (aunque siempre ofrecen varias opciones que permiten que la cata sea también todo lo exhaustiva que deses).

Rabelo de la bodega Grahams con el puente de Don Luis I al fondo

Rabelo de la bodega Grahams con el puente de Don Luis I al fondo

Rabelos de las distintas bodegas de Oporto amarrados a orillas del Douro en el lado de Vila Nova de Gaia

Rabelos de las distintas bodegas de Oporto amarrados a orillas del Douro en el lado de Vila Nova de Gaia

Bodegas de Oporto, entonces ¿cual visitamos?

Nosotros teníamos claro que visitar más de una bodega no tenía mucho sentido ya que no es algo que nos llame la atención ni tengamos una gran pasión por la enología. También estábamos seguros de que, aunque queríamos probar algún vino, la cata tampoco era algo que fuese prioritario para nosotros.

Una vez con los criterios claros, la elección se nos planteaba bastante evidente. Las bodegas Ferreira, productores de uno de los vinos de Oporto históricamente más famosos eran también los que poseían unas de las bodegas más antiguas, perfectamente conservadas y en pleno funcionamiento.

Respecto a los precios, en cierta medida acabas pagando lo que disfrutas. En ésta el precio era de 6€ por persona, incluyendo una cata final de dos variedades de vino. Era posible también ampliarlo a un 3º vino por un poco más.

También existe la opción de realizar una visita a tres bodegas de Oporto: Offley, Sandeman y Ferreira (todas ellas pertenecientes al mismo grupo empresarial) que ascendía a 13€. Otras bodegas también ofrecen la posibilidad de combinar la visita con un recorrido en rabelo (antiguo barco transportador de barriles de vino ahora destinado a recorridos turísticos).

Otras bodegas ofrecen incluso visitas gratuitas a las instalaciones, como las bodegas Wiese & Krohn. Catarás menos vinos, la visita será más breve o transcurrirá por instalaciones menos relevantes históricamente, por lo que, al final, todo depende de tu presupuesto y pasión por este tipo de vino.

Las combinaciones, como ves, dan bastante juego. En cualquier caso, no por ello la experiencia será de peor calidad, simplemente primarán unos u otros aspectos de la misma.

Las bodegas Sandeman, otra de las alternativas a visitar

Las bodegas Sandeman, otra de las alternativas a visitar

Por las instalaciones exteriores de Ferreira

Por las instalaciones exteriores de Ferreira

Un recorrido por las bodegas Ferreira

Como te decía antes, nosotros nos decantamos para nuestra primera experiencia por las bodegas Ferreira. Nos adentramos entonces en un edificio construido sobre los restos de un antiguo convento, al se le dotó de altos techos soportados por enormes vigas de madera. Nada más entrar, la oscuridad reinante ya en el mismo hall del edificio dejaba patente lo dañina que la luz puede ser para el vino y su fermentación y conservación y el cuidado que tienen al respecto.

En el hall de recepción, bajo la inquietante mirada del enorme cuadro de Dona Antonia Ferreira, comenzaban las explicaciones de la guía que nos acompañaría por el recorrido de la bodega.

Y, como debe ser, todo comenzaba con un repaso a la historia del origen del vino de Oporto.

Hall de recepción y presentación de la historia de la bodega

Hall de recepción y presentación de la historia de la bodega

Barriles, barriles y... más barriles...

Barriles, barriles y… más barriles…

Aunque el vino de Oporto llevaba entre nosotros más siglos de los que incluso los libros sean capaces de recordar, fue el proceso de exportación de éste a otros países el que supuso un verdadero reto comercial y técnico. Intentar evitar que los vinos se estropearan durante el transporte en barco fue el germen del origen de estilo de elaboración de vino.

El caso es que ya desde el siglo XIII, Portugal e Inglaterra eran muy amiguetes y por tanto hacían todo tipo de transacciones comerciales entre ellos. A los ingleses les gustaba el vino portugués, por aquel entonces comercializado desde Viana do Castelo, y los portugueses no le hacían asco alguno al bacalao que le mandaban a cambio. Eran unos entrañables años del siglo XVI y XVII.

Pero lo que más les gustaba a los ingleses era no depender del vino de sus vecinos franceses, con los que no tenían tan buena relación. Todo se complicó un poquillo más cuando a Luis equis palito uve se le ocurrió vetar las relaciones comerciales con ellos y restringirles el acceso a sus cabernets, borgoñas y demás caldos galos…

Lo que se debieron frotar las manos los viticultores portugueses al enterarse de ésto seguramente no quedó escrito en ningún libro de historia, pero si la de barcos que salían de los puertos del norte de Portugal rumbo a Inglaterra repletos de barriles.

El problema era lo inestable que era este tipo de vino y por tanto el aumento de los riesgos para aguantar un transporte como el que les esperaba. Por si fuera poco, la ya larga experiencia de venderles vino a los ingleses acabo desvelándole a los comerciantes portugueses que no acababa de gustarles este vino. Pero era el que había, así que, ajo y agua…

Barricas de conservación del vino

Barricas de conservación del vino

Bodegas Ferreira

Bodegas Ferreira

Y así nace el vino de Oporto

El recorrido por las bodegas nos iba mostrando largos pasillos formados por hileras de grandes barricas de madera, cubiertas por las grandes estructuras de vigas de madera que sostenían el tejado. El olor dulzón, fruto de la mezcla de la humedad que impregna la madera y el vino fermentado, nos acompañaría durante casi todo el recorrido.

Los suelos de losetas de madera similares a mosaicos empedrados también conforman el entorno que facilita el proceso de conservación de temperatura optima para el envejecimiento de los distintos vinos.

Fue entonces que los comerciantes lusos acabaron concluyendo que los vinos cultivados en la parte alta del Douro encajaban más con el paladar británico y se pusieron manos a la obra. Dado que Viana do Castelo ahora quedaba un pelín lejos para embarcar el vino, Oporto parecía una mejor opción para establecer el campamento base, sobre todo teniendo la posibilidad de aprovechar el transporte que el propio río Douro proporcionaba.

Oporto se llenó entonces de comerciantes venidos de Viana que se dedicaron a continuar con su negocio de exportación, ahora desde aquí.

Parece que el ambiente no solo es perfecto para el vino...

Parece que el ambiente no solo es perfecto para el vino…

 

Más que una salida de vino, parece una boca de incendio...

Más que una salida de vino, parece una boca de incendio…

Aunque el vino realmente procedía del interior, 80 kilómetros Douro arriba, la variedad acabó recibiendo el nombre de la ciudad donde se almacenaba antes de embarcarlo: Oporto.

La primera exportación de esta variedad está datada en 1678 (aunque en muchas partes podrás leer que fue en este año cuando hubo una guerra entre ingleses y franceses, lo cual no es del todo exacto, ya que en esta fecha precisamente finalizaba la guerra franco-holandesa en la que ambos países habían sido aliados).

Además de que esta variedad de vino era más robusta y aguantaría mejor el viaje, en ocasiones se le añadía una capa superior de aguardiente que evitaría que el oxígeno arruinara el vino. A esto se le llamaba encabezar el vino.

Con un vino más fuerte para transportar y de sabor más agradable para los ingleses, en cuestión de años, sumado a las ventajas fiscales que los ingleses otorgaban a los portugueses por encima de los comerciantes franceses, el vino de Oporto se volvía tendencia en las islas británicas. El siglo XVIII parecía que arrancaba muy prometedor.

Gracias a sucesivas intervenciones políticas del Gobierno de Portugal en la supervisión de las diversas bodegas de Oporto y después de una especie de expropiación del mercado de mano de un tal Marqués de Pombal, Primer Ministro de la época, se consiguió separar el grano de la paja y exportar vino de gran calidad que se diferenciaba del de calidad normal que se quedaba para consumo interno.

Una maniobra muy polémica pero de resultados satisfactorios. El Marqués resultó ser un precursor de las denominaciones de origen.

Un largo camino con estrategias de marketing y lemas publicitarios para la posteridad

Un largo camino con estrategias de marketing y lemas publicitarios para la posteridad

Imágenes vintage (o antiguas y punto) de la bodega y su formato de botella

Imágenes vintage (o antiguas y punto) de la bodega y su formato de botella

Barriles, barriles everywhere...

Barriles, barriles everywhere…

Pero elaborarlo requería su trabajo…

Lo siguiente era conocer las salas de exhibición de herramientas de manipulación y transporte. En ellas se exponían como se realizaban labores tan mecánicas hoy en día pero tan arduas en el pasado que suponían problemas a superar con ingenio y fuerza. También las indicaciones sobre el transporte del vino desde las partes altas del Douro, así como las fotos de la época intentaban dejar patente las dificultades al respecto.

Uno de los rasgos característicos del vino de Oporto es el que le vale el nombre de vino fortificado: la adición de aguardiente durante el proceso de fermentado para cortar este proceso.

Esto es parecido al encabezado que te comentaba antes, ¿verdad? Pues no fue hasta mediados del XVIII que se comenzó a hacer esto (aunque no se generalizó hasta casi un siglo después), ya que anteriormente solo se añadía esa capa de aguardiente para su transporte.

Provocar ese corte de la fermentación generaba un vino más dulce, con más sabor y olor, tal y como le gustaba a los amigos británicos. Esto fue lo que realmente acabó transformando el vino de Oporto en lo que hoy puedes probar.

Barricas catalogadas según el tipo de vino contenido

Barricas catalogadas según el tipo de vino contenido

Medidor de nivel de la barrica

Medidor de nivel de la barrica

Historias trágicas en el río Douro

Cuando el encabezado como parte del proceso de elaboración del vino comenzó a popularizarse, el Barón de Forrester se empeñó en combatir el proceso al considerar que eso cambiaba la esencia y pureza del vino. El Barón era un verdadero estudioso del vino de la zona, llegando incluso a realizar el primer mapa detallado del área del Douro. Pues resulta que un día el Barón se fue a almorzar con dos damas de tan alta alcurnia como el mismo, en la Quinta de Vargellas, una finca remontando rio arriba el Douro.

Con el apetito bien saciado, las dos nobles señoras acompañaron al Barón en su descenso en barco por el río. Al paso de una de las zonas más peligrosas del descenso, el Cachão da Valeira, el barco impactó con una de las rocas de esta estrecha garganta, arrojando a todos los que se encontraban en la embarcación a los rápidos que allí se formaban.

La escena no pudo ser más dantesca en ese momento. Las dos damas flotando sobre las aguas gracias a sus faldas voluminosas y repletas de aire, mientras el Barón se hundía de manera irremisible. Se dice que las monedas de oro en su cinturón pudieron tener algo que ver en su rápido hundimiento, aunque nunca fue encontrado su cuerpo.

Las dos damas salvaron sus vidas, siendo una de ellas Doña Antonia Ferreira. ¿Ferreira? Pues si, nada más y nada menos que la fundadora de las bodegas del mismo nombre y cuyo retrato aun preside el salón de recepción y muchas de las etiquetas de sus vinos. Posiblemente con la muerte del Barón el proceso de encabezado del vino de Oporto se consolidó, ya que, ahora sin oposición alguna, el proceso seguía adelante.

Y es que el río Douro y su navegabilidad eran clave para el transporte de la uva. Por ello, las estrechas gargantas y zonas de rápidos como las que se habían tragado al Barón eran también un problema para el transporte. El barco rabelo era una embarcación preparada para este difícil recorrido. Gracias a su fondo plano y unos remos largos que, operados desde la parte más alta del barco, permitían navegar con precisión para evitar las rocas y corrientes.

Pero si descender era difícil, devolver la embarcación al inicio del recorrido era todavía peor. Usando las velas y tirados por bueyes desde la orilla, deshacían el tortuoso camino para iniciar de nuevo el proceso. La llegada del ferrocarril a finales del XIX, las presas construidas en las partes más altas del río y finalmente las carreteras de acceso facilitaron el transporte. Fue en 1964 cuando navegó el último rabelo transportando barriles con fines comerciales.

Herramientas y sistemas de transporte de los barriles

Herramientas y sistemas de transporte de los barriles

Réplica en miniatura de un rabelo

Réplica en miniatura de un rabelo

¿Y como se hace el vino de Oporto?

Pues como la gran mayoría. Se vendimia la uva a finales de verano y principios de otoño, recogiéndose hasta 30 variedades distintas, blancas y tintas, que se dan en las zonas altas del Douro. Se transportan hasta las bodegas, ya en Oporto, pasan todos los controles pertinentes y se obtiene el mosto, resultante de prensar la mezcla de uvas recogidas y separarlo de las pieles. Comienza entonces la fermentación.

Al tratarse de un vino fortificado, la clave que lo diferencia de otros está en la añadidura de aguardiente durante el proceso de fermentación. Esto debe hacerse cuando se estima que se ha consumido aproximadamente la mitad del azúcar de la uva, para evitar que éstos sigan convirtiéndose en alcoholes. De esta manera, el vino resultará más dulce y el alcohol que no se obtuvo por la fermentación se lo proporcionará el aguardiente introducido.

Después de unos seis meses de reposo en bodega, es normal que se acabe trasladando el vino a los almacenes de Vila Nova de Gaia para mezclarlo con otros vinos y embotellarlo. En cambio, los vinos que requieren más tiempo de envejecimiento seguirán su proceso en una bodega hasta alcanzar el punto deseado.

¡Que no se escape un solo dato del oro líquido que contiene el barril!

¡Que no se escape un solo dato del oro líquido que contiene el barril!

Un tesoro de 1820, solo en la oscuridad...

Un tesoro de 1820, solo en la oscuridad…

Al ser un vino tan resistente, el proceso de envejecimiento puede extenderse mucho más de lo que lo haría un vino normal. De hecho, hay tantas variantes de envejecimiento que las combinaciones son muchas. Las más populares son:

Envejecidos en madera:

  • Tinto Ruby y blanco: Tienen un periodo de envejecimiento corto, de dos a tres años.
  • Tawny: Envejecen entre tres y cuarenta años y dependiendo del tiempo reciben distintos nombres, variantes de tawny. No deja de ser un Ruby al que se le deja envejecer más tiempo, perdiendo color (ese tono “rubí”) y ganando sabor y aromas.

Envejecidos en botella:

  • El más popular y reputado de todas las variedades es el vintage. Si la uva de ese año ha sido buena, se sigue un proceso de envejecimiento en madera los dos primeros años para luego dejarlo en botella el tiempo que se desee. Cuanto más tiempo, más mejora el vino, aguantando incluso décadas.
La visita continua y nadie deja de atender

La visita continua y nadie deja de atender

Por si te habías cansado de ver barriles, ¡ahora va un mix de botellas!

Por si te habías cansado de ver barriles, ¡ahora va un mix de botellas!

Llegó el momento de catarlo

La visita acababa, como no, en la sala de catas. En nuestro caso nos esperaban dos pequeñas copas, uno de vino blanco “lágrima” y otro tinto Tawny, que permitían finalizar un viaje por la historia de la producción y exportación del Oporto llevándonos a la boca todos esos matices de los que tanto nos habían hablado.

Creo que nunca conseguiré apreciar todo eso de lo que tanto nos hablan que debemos buscar al probar un vino, pero ya te digo que estaban realmente buenos y que enganchan… :P

El punto final a la visita era la tienda de productos. Échale un vistazo si quieres a los precios de los vinos que allí ofrecen, pero ya te aviso que si los comparas con los de cualquier tienda o supermercado de la propia ciudad, te darás cuenta de que no compensa adquirirlo aquí…

Instrucciones detalladas de con que acompañar cada vino, cuando tomarlo y que nos debería sugerir...

Instrucciones detalladas de con que acompañar cada vino, cuando tomarlo y que nos debería sugerir…

Matices, olores, bah... ¡dejate de rollos y hazte un selfie! :D

Matices, olores, bah… ¡dejate de rollos y hazte un selfie! :D

Bien fresquito y en pequeñas cantidades...

Bien fresquito y en pequeñas cantidades…

Información de interés

  • No te quedes con la idea de que bodegas Ferreira es tu única opción, todas ellas tienen una u otra razón para ser visitadas. Las hay gratuitas, otras que incluyen posterior viaje en rabelo o incluso en algunas la experiencia de degustación alcanza cotas de refinamiento aptas solo para buenos paladares.
  • Las bodegas Taylor’s y Croft fueron las primeras que se fundaron en Oporto, incluso antes que Ferreira y por ello son otras opciones interesantes para una primera visita.
  • Me ha resultado altamente recomendable la web de la bodega taylor’s para aprender más sobre el vino de Oporto y su historia, con bastante rigor, por cierto. Como supondrás, ha sido una de mis fuentes de consulta principales.
  • Ten en cuenta que hay bodegas que no abren por la tarde o que la última visita empieza en torno a las 17:00. También debes tener presente, para planificar tu visita, que en muchas bodegas las visitas en castellano son pocas y a horas concretas. Si no, siempre puedes animarte con el ingles o portugués.
  • Si estás por Oporto el día 24 de Junio, podrás ver una competición entre los rabelos de las distintas bodegas en las aguas del Douro a modo de exhibición.

Como llegar:

Todas las bodegas están en el mismo área de Vila Nova de Gaia, a orillas del Douro. Este es el punto de referencia a partir del cual explorar la zona:

También te interesará

Isla de Madeira: Senderismo por la levada das 25 fontes e do Risco

La isla de Madeira es, mayoritariamente, un compendio de destinos naturales que hacen que, de punta a punta, las opciones de […]

Read More
oporto douro

Oporto: La vida a orillas del río Douro

No se puede entender Oporto, la vida de sus habitantes, el funcionamiento de su industria y el flujo turístico sin […]

Read More
funchal

Funchal: Primeros pasos en la capital de Madeira

Funchal es un destino ineludible en cuanto llegas a Madeira. Hay quien solo admira la ciudad de paso, de camino […]

Read More