Minas de sal de Wieliczka: un descenso a las entrañas de Cracovia

Wieliczka y sus minas de sal, en la zona de Cracovia, han sido todo un hito en la extracción de este mineral. Por ello visitarlas es uno de los imprescindibles en cualquier visita que se precie a Polonia y más concretamente a la capital cultural del país ¿Quieres saber por qué? Pues sigue leyendo y acompáñame en este viaje por los subsuelos polacos.

El frio comenzaba a notarse ya que la piel se nos iba poniendo de gallina a cada paso que dábamos. Descendíamos hacía las entrañas del subsuelo de la zona de Wieliczka, a tiro de piedra de Cracovia. Las escaleras de madera caracoleaban sobre si mismas en una espiral que dejaba un espacio tan ajustado que cualquiera con algún centimetro de altura por encima de la media podía acabar dándose un desafortunado golpe en la cabeza.

Alcanzados los cerca de 60 metros de profundidad, un frio vestíbulo nos recibía para reorganizarnos de cara a afrontar la caminata a través de los laberínticos túneles de la mina de sal. Si a estas alturas todavía quedaba algún valiente en manga corta, era ahora el momento en el que acabaría poniéndose un jersey o chaqueta o lamentar durante las próximas horas el habérsela dejado en el hotel. Como se entere su abuela de que no se ha llevado una rebequita…

Descendiendo a las profundidades

Descendiendo a las profundidades

Más y más pasillos

Más y más pasillos

Las minas de sal de Wieliczka

Como os decía, Wieliczka es un pequeño pueblo perteneciente al área de influencia de Cracovia y a solo 15 kilómetros de ésta. No dejaría de ser un pueblo más si no fuera porque bajo sus plazas, casas y carreteras se esconde uno de los mayores tesoros codiciados por la humanidad a lo largo de la historia: La sal.

Ahora los congeladores la relegan a un mero elemento más de cualquier cocina que se precie, pero cuando la única manera de conservar la carne o pescado durante el tiempo suficiente para ser transportada era “bañándola” en sal, su dependencia comercial era tremenda. Por ello, las excavaciones para la extracción de sal en este pequeño pueblo fueron de las primeras que se hicieron a nivel mundial, allá por el lejano siglo XIII.

Además, en una época en la que la manera más directa de obtener sal era desalando el agua de mar, poder obtener enormes piedras del subsuelo se convertía en una excelente alternativa, sobre todo para lugares en los que la costa del mar era solo un lugar del que solo hablaban los peregrinos y comerciantes que recorrían Europa.

Polonia era desde luego uno de estos países “pobres” en sal para los que descubrir que, a pocos metros de sus pies tenían la solución, fue para ellos todo un revulsivo.

Una luz en la oscuridad

Una luz en la oscuridad

Hola ¿Es el enemigo? Que me he encontrado un túnel, por si se les había perdido a ustedes...

Hola ¿Es el enemigo? Que me he encontrado un túnel, por si se les había perdido a ustedes…

Esto es lo que pasa cuando siempre te quedas atrás para hacer fotos: que tienes que ¡echar a correr!

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Encontrado el dragón de Cracovia Smok, ¡te elijo a ti!

Encontrado el dragón de Cracovia Smok, ¡te elijo a ti!

Resulta que, debido a su valor como elemento conservador de comida, la “única piedra comestible por el ser humano” era todo un tesoro capaz de provocar guerras y crisis en cualquier lugar del mundo.

Tal ha sido su relevancia a nivel económico que la palabra salario, que tan a menudo utilizamos, tiene su origen en este mineral. Procede de cuando la sal era utilizada como moneda de intercambio y por tanto como forma de pago en el pasado. Y tan en el pasado, por cierto. Se empezó a utilizar esta palabra cuando a los soldados romanos se le pagaba con sal…

Hoy día, la relevancia de la sal ya no es la misma, pero continua siendo imprescindible en casi cualquier mesa a la hora de comer. Por ello en Wieliczka se sigue extrayendo y comercializando con fines gastronómicos mayormente. Eso si, actualmente la zona donde se extrae y la que se permite visitar son completamente distintas.

Este museo subterráneo de la sal, lógicamente, ya no está destinado a la extracción, aunque hubiera sido así tiempo atrás, cuando todavía no colgaba el diploma de Patrimonio de la Humanidad en el despacho de algún edificio gubernamental polaco.

El recorrido por la zona visitable de las minas permite contemplar las espectaculares cámaras, salas y pasillos por las que los aguerridos mineros trabajaban y donde incluso hacían vida durante sus maratonianas jornadas laborales. Cuando nadie, excepto ellos, se acercaba a estas bocas de acceso al subsuelo y nadie se planteaba siquiera visitar algo así.

Temerario infante rodeado por aguerridos guerreros de sal

Temerario infante rodeado por aguerridos guerreros de sal

Pasillos sin fin

Pasillos sin fin

El elemento principal que conforma las estructuras de los túneles

El elemento principal que conforma las estructuras de los túneles

Recorriendo las pasarelas

Recorriendo las pasarelas

Las cámaras y salas en el interior de las minas

La visita nos iba llevando por los túneles que comunicaban las diferentes cámaras que conformaban esta ciudad minera bajo tierra. Más de 300 kilómetros de túneles en total, alcanzando algunos más de 300 metros de profundidad de los que nosotros solamente recorreríamos un tramo de 3,5 descendiendo solamente unos 100 metros tierra abajo.

Cientos de trabajadores pasaron por estos túneles y en cierta medida tenían toda una vida aquí abajo, lo que llevó incluso a que se fueran excavando diversas salas que iban usándose poco a poco para el día a día de cada uno de ellos. Zonas donde comer y descansar brevemente e incluso capillas y altares destinados al rezo para garantizar, ante ojos de Dios, que pudieran salir un día más al exterior y dar de comer a su familia. Y es que, como cualquier mina, los riesgos de derrumbe se suman a la presencia de metano lo que convierte la mina en una autentica bomba de relojeria si no se realizan quemas controladas del gas para consumirlo.

Incluso llegaron a dormir entre estas saladas paredes más de 100 caballos con los que se movía la maquinaria y vagones para realizar la extracción y transporte cuando todavía no había ningún sistema automático que lo facilitara.

Las 22 cámaras que incluye la visita permiten contemplar autenticas otras de ingeniería en las que se consiguieron excavar enormes salones con una altura y amplitud impresionantes. En muchas de ellas se muestran representaciones de como se trabajaba y utilizaba la maquinaria de la época para las tareas y la gran mayoría tienen estatuas y relieves tallados por muchos de los mineros.

La "Ley de la palanca" en todo su esplendor

La “Ley de la palanca” en todo su esplendor

Mano de obra para mover todas las palancas y poleas para la extracción y transporte de las piedras de sal

Mano de obra para mover todas las palancas y poleas para la extracción y transporte de las piedras de sal

¡Enanos mineros en plena juerga nocturna!

¡Enanos mineros en plena juerga nocturna!

La capilla de Santa Kinga

La capilla de Santa Kinga es probablemente la sala más impresionante de todo el catálogo. Una iglesia subterránea majestuosa dedicada a la patrona de los mineros. Impresionantes son sus 450 m2 de un suelo ensamblado con piezas talladas de sal y un elevado techo de 11 metros del que penden lamparas compuestas con cristales. ¿De que? De sal, ¡por supuesto!

En ella se puede celebrar tu boda si lo deseas (y si tienes paciencia para soportar una de las listas de espera más largas del mundo…). También puedes simplemente madrugar un domingo y plantarte como buen católico en su misa semanal de las 7:30 para contemplar la capilla en pleno uso de sus instalaciones.

Además, estatuas y relieves llenan las paredes de recreaciones de escenas clásicas de la Biblia como La Ultima Cena o el nacimiento del niño Jesús.

Templo católico en las profundidades de la tierra

Templo católico en las profundidades de la tierra

Capilla de Santa Kinga

Capilla de Santa Kinga

Tallas en las paredes de las cuevas

Tallas en las paredes de las cuevas

Altar de la capilla

Altar de la capilla

Esto es un belén y no esas cosas que se montan por ahí en Navidad...

Esto es un belén y no esas cosas que se montan por ahí en Navidad…

Diorama 3D tallado de La Última Cena

Diorama 3D tallado de La Última Cena

El polaco Papa Juan Pablo II inmortalizado

El polaco Papa Juan Pablo II inmortalizado

ALERTA, LEYENDA!!

Si, queridos y queridas, las minas también tienen su pequeña dosis de leyendas polacas. Y todo de la mano de nuestra querida y apreciada Kinga. ¿Que quien era entonces Santa Kinga? Pues una princesa húngara llamada Cunegunda (Kinga para los amigos) que no tuvo mayor objetivo en la vida que contraer nupcias con un príncipe polaco.

Papá tenía planes para su hija Kinga. Había que ir subiendo escalafones en la nobleza europea y su pequeñina ya tenía 15 hermosos años por lo que le buscó un pretendiente a la altura de su familia. Quien puede culpara al pobre de querer un nietecito que sellara el trato, ¿verdad?. Boleslao V era el elegido ya que era el heredero del reino de Polonia. – “Mmm, mi hija podrá ser reina…”

Así, Kinga tuvo una boda de princesas y recibió como dote de su padre una mina de sal, todo un tesoro, en su tierra natal en Hungría. En ella dejó caer su anillo de matrimonio. Cuando se instaló en Cracovia, al realizar una extracción de tierra allí, se encontró una piedra de sal con su anillo en el interior. Así se trajo el regalo de su padre a tierras polacas y se inició la extracción de sal en la mina hasta hoy en día…

Pero resulta que, aunque Kinga contrajo matrimonio, ella nunca yació con su esposo ya que su recato era de un nivel inaudito. Esto, unido a que la devoción religiosa de su marido le impedía tomar alguna doncella lozana como amante, le valió el sobrenombre de “el casto”. Muerto éste, ella se entregó a la fe y se hizo monja. Ahora, es la patrona de los mineros de sal polacos.

-Cariño, ¿quieres casarte conmigo? - ¡Me dejas de piedra!

-Cariño, ¿quieres casarte conmigo? – ¡Me dejas de piedra!

Gruta de Józef Piłsudski

Otra cámara destacable es la llamada Józef Piłsudski, en honor al, ensalzado por el pueblo, líder de igual nombre. Józef fue el artífice de la independencia de Polonia a principios del siglo XX y recordado por ello.

Aunque, como parece que suele pasar con todos los lideres carismáticos que se dejan llevar por su ego, acabaría liderando Polonia como dictador después de un golpe de estado.

Entonces, ¿porque un dictador tiene una estatua aquí (y muchas más por todo el país)? Pues porque la perspectiva histórica polaca acabó reconociéndolo como uno de los padres de la Polonia independiente y el posterior régimen comunista que vino después de su mandato fue bastante peor que el suyo, lo que seguramente suavizó el recuerdo.

¿Y que se ve en esta sala? Pues básicamente una parte del lago subterráneo que se comunica con otras partes de éste mediante túneles que fueron navegados en el pasado. De hecho, dejó de recorrerse en barca debido a un puñado de borrachos que acabaron muriendo ahogados.

Ya se sabe, si bebes… no navegues… O algo así.

Gruta Józef Piłsudski

Gruta Józef Piłsudski

Otras cámaras impresionantes

La cámara Drozdowice III es otra de las que se encuentra a 110 metros de profundidad. En ella, otra enorme estructura de vigas de madera de pino sostienen el techo de la bóveda hasta sus 17 metros de altura. El color blanco con el que éstas están pintadas contrasta con la oscuridad de las paredes dando una luminosidad única. La estatua en homenaje a los mineros preside la zona central de la sala y las paredes se ven decoradas con cuadros de diversos artistas relacionados con las Minas.

Otra de ellas es la cámara Michałowice, una de las que más llama la atención por su enorme lámpara y el complejo entramado de la estructura de madera que conforma la entrada a esta sala, extendiéndose hasta los 30 metros de altura.

 Frikinota: Imposible no comparar este salón y muchos otros con las Minas de Moria, ya que parecen sacadas de los libros de Tolkien, como si uno fuera una completa adaptación del otro.

Algunas de ellas, como la cámara Baracza incluyen lagos subterráneos, de agua extremadamente salada (por razones obvias…).

Cámara Drozdowice III

Cámara Drozdowice III

Arte en las paredes de la cámara

Arte en las paredes de la cámara

Cámara Drozdowice III

Cámara Drozdowice III

Cámara Michałowice, impresionante sala de techo alto con lámpara de sal. Y esto... ¿quien lo limpia?

Cámara Michałowice, impresionante sala de techo alto con lámpara de sal. Y esto… ¿quien lo limpia?

Lago en la cámara Baracza

Lago en la cámara Baracza

Y, en todas ellas, las estatuas que tallaron los mineros rinden homenaje a personajes ilustres del país como Copérnico (el astrónomo) o Casimiro III, El Grande (uno de los más recordados reyes polacos que reguló el comercio de sal).

Como anécdota bélica (que todavía no había soltado ninguna), este entramado de túneles y bóvedas fue utilizado por los alemanes como almacén de guerra, al igual que otros tantos edificios de toda Polonia, durante la invasión al inicio de la II Guerra Mundial. Hubo planes incluso de constituir fabricas de armamento y piezas de aviación para no ser espiados por aviación enemiga, aunque finalmente no salieron adelante.

Y las minas todavía se extienden... ¿Habrá orcos sueltos?

Y las minas todavía se extienden… ¿Habrá orcos sueltos?

Rey Casimiro III El Grande

Rey Casimiro III El Grande

Estatuas de sal

Estatuas de sal

Finalizando la visita

Y, como no podía ser de otra manera, en 1978 todo este complejo fue declarado Patrimonio de la Humanidad, en la que fue la primera de las listas que se creó. Por ello, al final del recorrido, se puede ver una piedra esculpida en homenaje a ello y en la que las minas figuran al lado de otros grandes lugares como el parque Yellowstone en EEUU o las Islas Galápagos en Ecuador, en la que fueron los primeros 12 patrimonios declarados.

Y para acabar, llega el momento de volver a la superficie desde la máxima profundidad que hemos alcanzado, 135 metros. Pero esta vez no será en escaleras, no. Un ascensor similar a los utilizados por los mineros se encarga de llevarnos emulando lo que aquellos trabajadores tenían que experimentar cada día: ir bien apretados unos contra otros, a oscuras e intentando ignorar cualquier olor personal que pudieran emitir tus compañeros de ascensor…

Así es la experiencia de las minas de sal. Será difícil que, estando en Cracovia, te la pierdas, pero por si acaso… ¡anotatelo bien y ni se te ocurra no ir! ;)

Salones de las minas

Salones de las minas

Homenaje a la primera lista de Patrimonios de la Humanidad con las minas en ella

Homenaje a la primera lista de Patrimonios de la Humanidad con las minas en ella

Enorme recepción de bienvenida (o más bien despedida) a visitantes

Enorme recepción de bienvenida (o más bien despedida) a visitantes

 

Información de interés

  • Reserva una mañana entera para realizar la visita, ya que entre desplazamiento, espera a grupo guiado y la propia visita, se te pueden ir perfectamente 5 horas.
  • Llévate abrigo y calzado cómodo ya que resulta altamente recomendable, tanto por la temperatura de en torno a 14º-15º como por lo resbaladizo de algunas zonas.
  • El precio de entrada a las minas en el tour convencional (itinerario turístico) es de 84 złoty (19.56€) con guía en español o ingles (en polaco es más barato pero lógicamente requiere o entender polaco o no tener el más mínimo interés en lo que diga el guía, que, oye, tal vez te interese).
  • Para sacar fotografías tendrás que pagar un poco más (unos 10 złoty – 2.33€)

Como llegar:

Puedes ir a las minas en alguna excursión organizada desde Cracovia (que seguramente es donde te alojarás) o tomar un autobús público y pagar solamente la entrada a las minas (que es la opción por la que nosotros hemos optado). Esta última opción tiene la ventaja de experimentar como funciona el bus en la ciudad pero el inconveniente de no enterarte mucho y acabar sacando el billete equivocado (que, aunque parezca mentira, no nos ocurrió). Si optas por el viaje organizado te costará unos 10€ más pero tendrás menos quebraderos de cabeza. Tu eliges.

En nuestro caso, además, la dificultad estribó en encontrar la parada donde tomar el bus (te lo indico en el mapa a continuación) así como saber donde bajarnos ya que la parada principal estaba en obras (una pasajera polaca amablemente nos avisó y sin problema). La web oficial de las minas lo explica perfectamente por lo que no está de más que eches un ojo.

Toda la información corresponde al año 2016, por lo que recomiendo contrastarla con lo indicado en la web oficial.

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