Un tranquilo paseo por el Real Sitio de Covadonga

Covadonga es la antesala asturiana de los Picos de Europa, en el norte de España. Un santuario religioso que no solo se conforma con rendir culto a su patrona si no que además se ubica en un paraje natural agreste y montañoso que deja unas vistas impresionantes. Si además hay una cueva y una buena historia de guerras y conquistas, ¿que más le puedes pedir?

Basílica de Santa María la Real de Covadonga

Basílica de Santa María la Real de Covadonga

Santa Cueva vista desde la Basílica

Santa Cueva vista desde la Basílica

Batalla de Covadonga

Toda la Península Ibérica estaba ya prácticamente conquistada por las fuerzas musulmanas que, a lo largo de quince años, habían ido derrotando y ganando terreno paso a paso hasta alcanzar finalmente la franja norte peninsular. Era ya el último reducto que les restaba por dominar.

Estábamos en el año 722, 11 años después de que se diera por consolidada la extensión máxima del conocido como Al-Andalus. Para llegar a este punto de máximo esplendor musulmán, el camino había sido arduo. Un día cualquiera de una florida primavera del 711, el bereber Tariq ibn Ziyad, comúnmente conocido por sus convecinos como Tariq a secas, se lanzaba a las aguas del Mediterráneo acompañado de otros 7.000 hombres aproximadamente para intentar llegar a las costas de Algeciras.

Se montó un campamento en la zona de Gibraltar, aprovechando el refugio que le proporcionaba el peñón y se dedicó al saqueo y esquilme de las zonas vecinas. Así dio comienzo un largo periplo de conquistas que acabó con el control de todo el terreno ibérico arrebatándoselo a los visigodos, que en definitiva eran los que campaban por estas tierras antes que ellos. ¿Se hicieron con toda Iberia? No, un reducto de irreductibles visigodos resistían los envites musulmanes y combatían valientemente bajo las ordenes de Don Pelayo, Rey de los astures.

Aquel año 722, Don Pelayo conseguía plantar cara a las fuerzas hostiles en la conocida como batalla de Covadonga. Ya estaban los bereberes mandando en Gijón cuando a Pelayo y a unos cuantos seguidores les dio por rebelarse y empezar a armarla gorda. Lo que viene siendo una revolución de manual.

Don Pelayo, con 300 hombres bajo su mando, plantó cara a los miles de soldados musulmanes aprovechándose del enclave estratégico que le brindaba el valle de Cangas, en los Picos de Europa, volviendo irrelevante el número de soldados con el que pudieran presentarse. Pelayo se refugió en la cueva de Covadonga con cerca de 100 hombres y, desde allí, le dio cera a las tropas enemigas que conseguían llegar. Ríete tu de la batalla de las Termópilas y sus fieros “300”.

Además, durante su periodo de resistencia en las cueva de Covadonga, la miel que entre las hendiduras de las rocas de la cueva dejaban las abejas sirvieron como sustento de las tropas durante el tiempo que pasaron allí.  También puedes optar por otra versión de la historia algo más mística y espiritual que opta por atribuirle el aguante de las tropas a la Virgen María y su buena mano como ente milagroso todopoderoso.

Interior de la Santa Cueva

Interior de la Santa Cueva

Las tres cruces de la Santa Cueva

Las tres cruces de la Santa Cueva

Ofrendas en forma de velas

Ofrendas en forma de velas

Con la victoria en manos de Don Pelayo, éste se convertía en héroe nacional y recordado por la historia como el primer hito de la Reconquista. Se consolida así el Reino independiente de Asturias, ocupando toda la franja norte bañada por el Cantábrico y a partir del cual se fue recuperando el territorio peninsular a lo largo de nada más y nada menos que unos siete siglos hasta acabar conformando el Reino de España.

Es a raíz de este enfrentamiento y posterior resultado que un dicho astur cuenta que “Asturias es España y lo demás tierra conquistada”. En Cantabria existe su correspondiente versión patria, pero siempre recordando que tanto Asturias como Cantabria fueron los dos únicos territorios que nunca llegaron a ser invadidos por los musulmanes.

Lógicamente, durante todo este proceso de retroceso musulmán, las generaciones que fueron sucediéndose fueron dejándonos a los actuales habitantes una mezcla de sangre visigoda y musulmana corriendo por nuestras venas. Todo este proceso llegó a su fin bajo el reinado de los Reyes Católicos, un pelín déspotas en su proceso de evangelización obligando a los musulmanes restantes a convertirse o resignarse al castigo de Dios si se oponían. Pero esto ya es una nueva historia…

Ermita de la Santa Cueva

Ermita de la Santa Cueva

Capilla de la Santa Cueva

Capilla de la Santa Cueva

De la guerra a la religión en Covadonga

Empezamos conociendo la batalla pero realmente el único recuerdo explícito que queda en este lugar de ella es la estatua de Don Pelayo a los pies de la Catedral. El resto del entorno de este pequeño pueblo que no llega a alcanzar los 60 habitantes es puramente religioso y da continuidad a la historia que te contaba anteriormente.

La teoría más plausible de entre todas las barajadas de como la primera virgen llego a la cueva está en manos de Don Pelayo y sus hombres una vez más. Se le atribuye a todos ellos el haber portado con una figura como santo protector en la batalla cuando se tuvieron que refugiar en la cueva durante el enfrentamiento contra los musulmanes.

Virgen de Covadonga, "La santina"

Virgen de Covadonga, “La santina”

El hogar de “la santina” es visitado por centenares de personas que diariamente llegan en constantes oleadas de grupos organizados y, en menor número, visitantes “por libre” como era nuestro caso. La otrora cueva que había servido de refugio para nuestro amigo Don Pelayo, es ahora la casa de la figura que, bajo el cobijo de metros de roca, se exhibe ante todos los que hasta aquí llegan.

La Santa cueva sirve como pasillo de entrada a la pequeña capilla donde se encuentra el púlpito, la ermita y la propia figura de la Virgen. Frente a estos elementos, unos pocos bancos sirven como asiento para aquellos que se dejan llevar por su devoción y necesitan unos minutos de reflexión. Desde este santuario suspendido en las alturas, casi colgando del lateral del monte Auseva.

La santina, o si no te ves con mucha confianza para llamarla así, la Virgen de Covadonga, es también la patrona de Asturias, territorio al que pertenece esta zona.

La figura actual, aunque no es la original (que fue pasto de las llamas en los albores de la historia de este santuario) tiene ya unos cuantos siglos sobre sus maderas. La pobre tuvo que exiliarse (o para ser precisos la “exiliaron”) en plena Guerra Civil Española. Al parecer, fue robada y trasladada a París en 1939 y, aunque se mantuvo intacta, no fue hasta un tiempo después que la Embajada española en París consiguió ser recuperada y devuelta a casa.

El retorno se hizo entre todo tipo de honores: desplazada en coche primero hasta la frontera española y posteriormente paseada y exhibida por Irún, San Sebastián, Valladolid, Oviedo y otras muchas ciudades.  Ninguna de ellas dudaba en mostrar su religiosidad y mostrarse así empáticos con el nuevo gobernante que se había hecho con el mando del país. Otros exiliados no habían tenido ni una pequeña parte de esta suerte…

Vistas desde la capilla de la Santa Cueva

Vistas desde la capilla de la Santa Cueva

Debajo del santuario la naturaleza sigue su curso natural y la dura roca no resiste la presión del agua que todo lo cambia. Es por ello que allí hace su aparición una suerte de cascada que forma una pequeña laguna a los pies del santuario.

Justo al lado de este pequeño estanque la fuente de los siete caños se aprovecha de esta corriente de agua para dosificarla y facilitar así su acceso a ella. Pero estando en el santuario de Covadonga y a los pies de la virgen, pensar que solo podía tratarse de una fuente normal y corriente no tendría sentido. Para todos los que busquen contraer nupcias con rapidez, no tienen más que beber de todos sus caños como si no hubiera un mañana y en menos de un año se hará el milagro. Si, en cambio, el matrimonio no es para ti, evita beber de ella, no vaya a ser…

También puedes simplemente obedecer el aviso de agua sin garantía sanitaria y ya te encargas tu de decidir si lo del matrimonio va contigo o no ;)

Santa Cueva

Santa Cueva

Fuente de los siete caños

Fuente de los siete caños

Fuente de los siete caños

Fuente de los siete caños: porque la vida consiste en correr riesgos…

A pocos metros de la cueva y justo enfrente a ella, se puede ver la imponente Basílica de Santa María la Real. El fuego una vez más se había cebado con el antiguo templo, justo al lado de la santa cueva y por ello se decidió construir un poco más lejos un santuario con un tamaño más acorde a la importancia de su Santa. Nacía así el proyecto de construcción de la Basílica.

Se reunió dinero por toda España para su construcción y, después de un siglo de enfrentamientos políticos por el tipo de templo y la ubicación de éste, tuvo que llegar Alfonso XII y ponerse firme. El por aquella época Rey de España se empeñó en sacar adelante el proyecto y así fue como finalmente en 1901 abrió sus puertas con los Picos de Europa como únicas cimas más altas que sus torres.

Basílica de Santa María la Real de Covadonga

Basílica de Santa María la Real de Covadonga

Casa Capitular

Casa Capitular

Inmediaciones de la Basílica

Inmediaciones de la Basílica

Covadonga es un lugar de visita obligada al pretender alcanzar los Picos de Europa por el lado asturiano, por lo que, si te ves por estas zonas, resérvate al menos una o dos horitas para dar un paseo por la zona y disfrutar de los primeros paisajes de montaña que contemplarás. Y ya sabes, si has estado por aquí o vas a estarlo, cuéntanoslo, ¿vale? ;)

Santa Cueva

Santa Cueva

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