Las minas gallegas de wolframio: el tesoro envenenado de Vilanova

En lo más profundo de Ourense, rodeadas de montañas y vigiladas por las aguas del río Maluro, se encuentran las minas de wolframio de Vilanova. Una fuente de riqueza en uno de los periodos más difíciles de la zona en el siglo XX fue también fuente de historias y del origen de un problema mucho mayor que solo el tiempo permitió descubrir… ¡Comenzamos!

Una vez descendidos de los cielos, alcanzábamos otro de los enclaves con un interés que se merece otra parada. Esta vez llegaba el momento de remontarnos a la II Guerra Mundial, ¡un clásico de este blog!

Y ésto nos lleva directamente a nuestro guía de excepción: Cholo (Antonio Pena), ya que además es el autor del libro “As minas de wolframio de Vilanova (1918-1952)” lo que lo hace un verdadero conocedor de todo lo que envolvió a este proceso de extracción de mineral y un verdadero defensor de la restauración de estos espacios para dar a conocer la historia que lo envuelve. Toda memoria debe ser recordada, bien para aprender de ella, bien para no repetir los mismos errores del pasado.

Lo primero es dejar clara la importancia del wolframio (o tungsteno) y el porqué de su interés para su uso en los enfrentamientos bélicos, así que vayamos a ello: Resulta que el wolframio es un metal con una enorme resistencia a las altas temperaturas (más de 3.400º) y prácticamente tan resistente como el diamante.

Por si fuera poco, no se corroe y por tanto soporta cualquier ácido. Esto lo hace perfecto para alearse con otros metales y conseguir así blindajes mucho más resistentes para tanques y vehículos así como revestimiento para cañones lo que los hace más duraderos en un uso constante (lo cual, en plena guerra, es muuucho uso). Si además tenías la brillante idea de utilizarlo en la elaboración de proyectiles, obtendrías balas más duras y con mayor capacidad de perforación del blindaje enemigo.

El problema estaba en que el wolframio era un metal escasísimo en la mayoría de territorios europeos (entre ellos Alemania) pero razonablemente abundante en la Península Ibérica. Por ello España y Portugal se acabarían convirtiendo en puntos estratégicos con los que negociar durante los conflictos bélicos y muy codiciados por los alemanes.

Pues eso, ¡las minas de wolframio!

Pues eso, ¡las minas de wolframio!

¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡No! Ah, espera, si que es un avión...

¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡No! Ah, espera, si que es un avión…

Contrabandismo, intoxicaciones y guerras son algunas de las historias relacionadas con las minas

Contrabandismo, intoxicaciones y guerras son algunas de las historias relacionadas con las minas

El yacimiento de la mina de wolframio de Vilanova comenzó a explotarse en 1918 (después de que en la I Guerra Mundial se pusiera en valor la importancia de este metal) y su última extracción se realizó en 1952 (con el inminente fin de la guerra de Corea). A partir de ese momento la mina fue condenada al abandono al acabarse los conflictos bélicos que requerían del wolframio para ser utilizado en armamento.

La extracción del wolframio y su fuerte demanda durante la II Guerra Mundial coincidió con el final de la Guerra Civil española y por lo tanto con esas hambrunas de postguerra. Con los precios que llegaba a alcanzar este metal debido a las cada vez más elevadas ofertas de los alemanes y aliados intentando arrebatarse los unos a los otros el control del stock (los alemanes llegaban a pagar 4-5 veces mas que el precio de salida debido a la intervención de los aliados), una pequeña cantidad de éste se convertía en un suculento caramelo para los mineros…

Y así fue como el contrabando de wolframio comenzó a ser más frecuente, ya que con la venta de pequeñas cantidades podía mantenerse a una familia hasta todo un año. Los mineros escondían pequeñas cantidades que luego, de noche volvían a recuperar. Las mujeres las escondían entre sus ropas, más holgadas y por tanto más discretas. Esto derivó incluso en mafias del wolframio que comercializaban con el paralelamente al mercado oficial.

Pero todo el negocio del wolframio escondía una lamentable realidad que solo el tiempo le daría importancia: el envenenamiento por arsénico. Al extraer el wolframio de las piedras de cuarzo, se liberaba arsénico, lo que iba deteriorando la salud de los mineros hasta llevarlos a la muerte en un proceso lento e inexorable ante el desconocimiento de la enfermedad.

Llega el verano en el entorno de Vilanova y sus minas de wolframio

Llega el verano en el entorno de Vilanova y sus minas de wolframio

El valle del río Maluro

El valle del río Maluro

¡Pero que verde era mi valle!

¡Pero que verde era mi valle!

Recorriendo las minas de wolframio

Recorriendo las minas de wolframio

Hoy aguantan en pie, a duras penas, las fachadas de los edificios que décadas atrás servían como vivienda del propietario de las minas y oficinas de gestión de las mismas. También se pueden ver los restos de otras edificaciones pertenecientes a las minas donde se encontraban los almacenes, comedores y salas de máquinas.

Es aquí donde todavía se puede contemplar la conocida como locomóvil, una máquina de vapor inglesa (marca Ruston, Proctor & Co Ltd., por si te lo estabas preguntando…), única en la minería española, que suministraba electricidad al complejo y a la maquinaria de extracción del mineral. Se alimentaba de madera, más concretamente torgos, nombre que reciben las raíces del brezo, un combustible perfecto por su alta combustión y durabilidad.

Actualmente, las entradas a las minas en lugar de ser simplemente tapiadas fueron rellenadas lo que hace prácticamente imposible recuperarlas, perdiéndose así la posibilidad de exhibirlas y profundizar en las explicaciones, aunque está en mente intentar recuperar y mantener todo lo posible la memoria de las minas.

Como parte de esta conservación de la historia de las minas, también ha llegado al cine la película “Lobos sucios”, de la mano de Simón Casal en el que es su debut y cuenta una apasionante historia sobre estas minas y su importancia estratégica en la II Guerra Mundial.

Una última subida hasta las instalaciones de las minas

Una última subida hasta las instalaciones de las minas

El camino hacia el corazón de las minas de wolframio

El camino hacia el corazón de las minas de wolframio

Lo que queda de los antiguos edificios de oficinas de las minas

Lo que queda de los antiguos edificios de oficinas de las minas

La locomóvil, la máquina de vapor que se encargaba de suministrar electricidad al complejo

La locomóvil, la máquina de vapor que se encargaba de suministrar electricidad al complejo

Todo luce ahora con esa belleza decadente de lo abandonado y dejado en manos de la corrosión y las inclemencias del tiempo, dominado por el inexorable avance de la naturaleza, cubriéndolo todo de maleza y flores que dan un tono de color que lo hace todo más irreal si cabe.

Pero fue real, sucedió y si estás por A Veiga, no deberías dejar pasar la oportunidad de dedicarle al menos una breve visita al origen del tesoro envenenado que acabó dándole a Vilanova lo mejor y lo peor de la tierra.

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