Palacio de la Cultura y la Ciencia de Varsovia: Reminiscencias soviéticas

No podía haber un mayor símbolo del poder y supremacía de la férrea mano soviética aplicando control sobre las antiguas tierras de la unión de repúblicas, que esa gran torre de hormigón que asomaba por encima de cualquier otra edificación en kilómetros a la redonda. El Palacio de la Cultura y la Ciencia continua teniendo una omnipresencia en Varsovia que hace que no pase inadvertido desde ningún punto de la ciudad.

En pleno corazón de la capital polaca, se erige, mastodóntico el edificio del Palacio de la Cultura y la Ciencia. No en vano, 237 metros son los que alcanza de altura este edificio, que cuenta con un estilo arquitectónico que exuda por todos sus poros su origen soviético. Este regalito de la URSS por cortesía de Iósif Stalin, en los que serían sus últimos momentos de vida, servían también como un reconocible símbolo del control de la Rusia soviética sobre uno de los países más cercanos a la enemiga Europa Occidental.

Palacio de la Cultura y la Ciencia

Palacio de la Cultura y la Ciencia

Palacio de la Cultura y la Ciencia

Palacio de la Cultura y la Ciencia

Palacio de la Cultura y la Ciencia

Palacio de la Cultura y la Ciencia

Złota 44

Złota 44

La omnipresente presencia sovietica

Varsovia es posiblemente una de las capitales de la Europa del Este integrada en la UE que más está intentando envolverse de un halo de modernidad sin renunciar por ello a la historia que todavía se respira en sus calles. Es por ello que la presencia del Palacio, o la jeringa de Stalin, como también lo llaman algunos en clara referencia a su forma, resulta discordante sobre todo en una zona de gran concentración de oficinas de negocios y centros comerciales.

Las sucesivas crisis de identidad de la ciudad, debido sobre todo a su convulsa historia de invasiones y bombardeos, hacen que cada representación tangible de éstos sea conservada en aras de conservar su memoria histórica, tanto por orgullo en algunos casos como en un esfuerzo por intentar evitar que algunos de estos episodios no vuelva a repetirse.

Y ante el edificio más alto de Polonia no pudimos resistirnos a subir a lo alto de la torre, ya que el mirador a 140 metros de altura seguro que nos garantizaba unas más que interesantes vistas. Para ello, primero tuvimos que atravesar su vestíbulo. Como si de una película de espías de los 70 se tratara, la enorme zona de entrada con techos enormemente elevados, grandes escaleras y espacios exageradamente amplios, invitaban a caminar con energía, haciendo que cada pisada sobre el pulido suelo resonara produciendo un eco a pesar de la presencia de otra gente que se dirigía, al igual que nosotros, al ascensor. Y el elevador no podía ser menos. Como si de una pieza de museo se tratara, el cubículo que nos iba a llevar hasta lo alto era controlado por un ascensorista que, al menos, podía combatir el calor que invadía ese reducido espacio (en directa contraposición con el vestíbulo) con un ventilador que amablemente alguien le había instalado allí.

Vistas de Varsovia y la Plaza del Desfile

Vistas de Varsovia y la Plaza del Desfile

Vistas de Varsovia desde el Palacio de la Cultura y la Ciencia

Vistas de Varsovia desde el Palacio de la Cultura y la Ciencia

Orco Tower

Orco Tower

Vistas de Varsovia y la Plaza del Desfile

Vistas de Varsovia y la Plaza del Desfile

Vistas de Varsovia desde el Palacio de la Cultura y la Ciencia

Vistas de Varsovia desde el Palacio de la Cultura y la Ciencia

 

Varsovia desde las alturas

Ya en lo alto, solo nos restaba dar vueltas rodeando la parte alta de la torre admirando la vista en 360º. Su ubicación en la extensa Plaza del Desfile, una zona donde se concentran oficinas gubernamentales y sedes de empresas polacas así como la propia universidad de Varsovia, brindaban un buen escenario de modernos edificios. Algunos de ellos incluso parecían querer competir en altura, mostrándose justo enfrente y dándole el toque de modernidad que este mismo Palacio no aporta en pleno siglo XXI. Edificios como el Intercontinental Warsaw o el Złota 44 lucen mucho más, sobre todo si puedes contemplarlos desde aquí arriba. Las opiniones acerca de este palacio entre los habitantes de Varsovia es de lo mas dispar. Es odiada por mucho, ya que evoca tiempos, todavía no muy lejanos de un extinto comunismo sovietico. Otros tantos consideran que no solo sirve como recordatorio de precisamente esos tiempos pasados, si no que además puede tener aplicaciones prácticas para la vida actual. Muestra de ello son las oficinas que alberga en su interior, así como su centro de convenciones. También cines, teatros y museos tienen espacio entre estas gigantescas paredes, lo que hacen que poco a poco se vaya perdiendo en la memoria sus connotaciones negativas y el Palacio de la Cultura y la Ciencia vaya convirtiéndose en uno de los símbolos reconocibles de la ciudad.

Złota 44 e Intercontinental Warsaw

Złota 44 e Intercontinental Warsaw

Calles de Varsovia con la estrella roja todavía presente

Calles de Varsovia con la estrella roja todavía presente

Estacion central de Varsovia y CC Złote Tarasy

Estacion central de Varsovia y CC Złote Tarasy

Parque Świętokrzyski

Parque Świętokrzyski

Vistas de Varsovia desde el Palacio de la Cultura y la Ciencia

Vistas de Varsovia desde el Palacio de la Cultura y la Ciencia

Vistas de Varsovia desde el Palacio de la Cultura y la Ciencia

Vistas de Varsovia desde el Palacio de la Cultura y la Ciencia

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