Cangas del Morrazo, un pueblo pesquero de las Rías Baixas (II de II)

Continuamos recorriendo Cangas con los compañeros de GaliciaTB. Esta vez llega el momento de visitar la antigua fábrica conservera de Masso, dar un paseo por el bosque encantado de la finca del Conde de Aldán, admirar el cruceiro y la iglesia de Hío y acabar con un pequeño paseo en medio de un temporal por punta Robaleira y cabo Home. ¿Te apuntas a venir con nosotros?

Fabricas conserveras y paraísos naturales

La amenaza del mal tiempo y las nubes grises sobrevolando nuestras cabezas nos hizo replantearnos el plan original de la ruta de senderismo por la Costa da Vela y optar por una ruta alternativa con un plan de fuga en caso de que rompiera a llover.
Así llegamos a la zona de la antigua fabrica conservera de Massó. Esta familia catalana que se asentó en Cangas y Bueu para establecer una planta de salazón y producción de conservas fue uno de los motores industriales de Galicia en las últimas décadas del siglo XX. La empresa fue fundada a principios del siglo pasado en Bueu y a partir de ahí fueron expandiendo el negocio de manera que en los años 40 se levantó la fábrica de Cangas. A ésta le siguieron otras en Lugo, A Coruña, Barbate o Avilés.

Como curiosidad, una de las conservas estrella de la época era la de carne de ballena. Por ello en Cangas aún se pueden ver los restos de la nave ballenera hasta la que traían las ballenas capturadas para ser despiezadas. Además, aunque en un estado bastante deplorable, el edificio de la fábrica en si, así como la guardería para los hijos de las empleadas, el hotel y algunas de las viviendas para los empleados todavía se pueden contemplar. El modelo social que ofrecían a sus trabajadores era desde luego envidiable.

El declive llegó en los 80, con las prohibiciones de captura de ballenas, los problemas con la utilización de aceite de colza y otros muchos problemas derivados de una falta de adaptación del modelo de negocio a los nuevos tiempos condenaron a la empresa a la quiebra. De hecho, algunas de las conserveras que se fundaron también en esa época aún continúan funcionando y son las que se ubicaban en las naves de Ojea: Lago Paganini e Iglesias.

Tenéis más datos y fotos sobre Masso en este blog que declara que “Masso, no te olvidamos“.

Antigua fábrica de Masso

Antigua fábrica de Masso

Nave ballenera de Masso

Nave ballenera de Masso

Vistas de la ría de Vigo

Vistas de la ría de Vigo

El siguiente punto a visitar era el bosque encantado de Aldán, en la finca del Conde. Para cualquier información o detalle de interés, os remito directamente a la entrada que publiqué hace unas pocas semanas, ya que además de la lluvia que de momento todavía nos seguía respetando, todo sigue igual.

Bosque encantado de Aldán

Bosque encantado de Aldán

Bosque encantado de Aldán

Bosque encantado de Aldán

Seguíamos con cielos grises y, aunque la lluvia caía tímidamente, no resultaba demasiado molesta por lo que no podíamos continuar la ruta sin parar al menos un rato en Hío y echarle un ojo a su iglesia y cruceiro. La popularidad que tiene ya el cruceiro de Hío hace que sean muchos los visitantes que se acerquen a admirarlo. En 1872 el maestre Cerviño se esmeró en esculpir un autentico manual de teología cristiana en piedra. Partiendo de un único bloque de granito (a excepción de alguna pieza concreta), creó distintas imágenes de las escenas más representativas de la religión cristiana en un estilo barroquista. Actualmente está considerado como el mejor cruceiro de todos los que se conservan en España.

El cruceiro está justo enfrente a la puerta de entrada de la iglesia de San Andrés de Hío, un pupurrí románico, gotico y barroco. La iglesia se conserva bastante bien, aunque cada año tiene que padecer los excesos de las pandillas de borrachos disfrazados que en carnaval se cargan las ornamentaciones exteriores.

Cruceiro de Hío

Cruceiro de Hío

Iglesia de Hío

Iglesia de Hío

Ahora alcanzábamos el punto crítico del día, ya que el mal tiempo aquí era un factor decisivo para disfrutar de la zona. Llegábamos al pequeño pueblo de Donón y por tanto al área del entorno de Cabo Home, en plena Costa da Vela y desde la cual la vista de las Islas Cies y la puesta de sol son un espectáculo al que cada día decenas de personas asisten (de hecho os invito a que veáis las fotos que hicimos en otra visita a la zona para que os hagáis una idea). Hoy estaba claro que no iba a ser uno de esos días así que por lo menos queríamos intentar hacer el recorrido a pesar de todo.

Con una niebla cubriendo la zona que nos separaba de las Islas y una cortina de lluvia que ya empezaba a caer, decidimos que era el momento de refugiarnos y, aunque la intención inicial era tomar algo en el chiringo que hay justo en esa zona, tuvimos que optar por ir hasta el restaurante Cabo Home y ponernos allí a cubierto. Como aun nos quedaban unas horas de luz, decidimos esperar y la paciencia tuvo como recompensa el que la lluvia nos dio una tregua, breve, pero suficiente para que la niebla despejase y pudiéramos bajar al menos hasta llegar a la altura de la playa de Melide y recorrer el sendero que llevaba hasta punta Robaleira y el propio faro de cabo Home.

Cabo Home con las islas Cíes al fondo

Cabo Home con las islas Cíes al fondo

Cabo Home

Cabo Home

Faro de Cabo Home

Faro de Cabo Home

Y si, conseguimos al menos explorar un poco la zona antes de tener que volver a escapar, esta vez si, para poner fin al recorrido por la zona. Volvimos entonces a la cafetería del Hotel de Rodeiramar2A, nuestro cuartel general para este día donde ya Merchi nos esperaba con un chocolate caliente y bizcocho. No era lo que podría esperarse uno a mediados de junio pero después de una tarde como la que habíamos tenido, aquello entraba que no veas…

Bizcocho en Rodeiramar 2A

Bizcocho en Rodeiramar 2A

Ya de noche, optamos por cenar en el centro, cerca del hotel Airiños, donde algunos de los miembros del grupo pasarían la noche. Al estar justo en el centro, las opciones eran bastante amplias, ya que muchas de las taperías, restaurantes italianos y bocaterías estaban cerca. Lo resolvimos rápidamente con unas hamburguesas delicatessen en el Artemar, un local con una carta hecha a partir de los productos que esta empresa tiene comercializados.

Pues si, la verdad es que la ría de Vigo y Cangas más concretamente se asocian por defecto a sol y playa, como un destino vacacional de búsqueda de pieles oscuras y chapuzones en el mar. Pero lo que si sirvió para consolidar esta ruta es precisamente la alternativa a otras maneras de ver Cangas. Parajes naturales de ensueño con un alto grado de disfrute en primavera u otoño, un núcleo urbano con una interesante oferta gastronómica y su propia historia como villa marinera que merecen una visita para esas mañanas o tardes en las que el tiempo no siempre acompaña o días más frescos de otras fechas que no tienen por que ser el propio verano.

Cangas es sol y playa, por supuesto, pero no solo se queda ahí. Recuérdalo la próxima vez que pienses visitar las Rías Baixas incluso fuera de temporada alta y no te arrepentirás!

Por cierto, si te has perdido la primera parte de esta experiencia por Cangas, aquí tienes el enlace! ;)

Mi más sincero agradecimiento a todos mis compañeros de GaliciaTB que formaron parte de esta visita por su paciencia e interés. Muchas gracias Trucos Viajeros, Planeta Tour, A World To Travel, Deambulando con Artabria y Cabo Norte!!!

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