Volviendo a Ribadavia: Entre juderías, castillos, viñedos y tabernas

Pues si, hay lugares a los que es inevitable volver una y otra vez. De hecho, supongo que es lógico que todos acabemos yendo en repetidas ocasiones a los mismos lugares y que no por ello acabe siempre contándolo en este blog. Unas veces porque no llevo la cámara o simplemente ese día no me apetece sacar fotos. Otras porque tal vez no sepa que puedo contar a estas alturas que no haya contado ya. Pero en aquella ocasión, cuando llegué a casa después de pasar un fin de semana en Ribadavia y revisé con calma el material que se había ido acumulado en mi tarjeta SD, me di cuenta de que la entrada que había publicado tiempo atrás se había quedado muy corta para describir esta nueva experiencia.

Y como toda buena visita es mucho mejor si se disfruta con buena compañía, cuando Made y yo llegamos a la oficina de turismo, ya estaban esperándonos allí algunos de nuestros compañeros de GaliciaTB delante de un buen café para arrancar el día. Fue cruzar la puerta de la oficina de turismo y después de las presentaciones, en cuestión de pocos minutos estábamos equipados con una audioguía y un pequeño mapa del Castillo de los Condes para situarnos.

El antiguo Castillo de los Condes de Ribadavia

La idea no era mala. ¿Por qué no grabar unos fragmentos de audio narrando fragmentos de la historia del Castillo e incluso recreando por medio de voces de gran calidad situaciones de la época? Nosotros simplemente íbamos siguiendo los puntos numerados del mapa y cada vez que alcanzábamos uno de ellos, introducíamos un código que nos contaba los detalles de la zona en la que nos encontrábamos. Un buen sistema al que el único punto débil que le encontramos fue que, sobre todo para los que siempre llevamos el móvil en una mano y la cámara en otra, no teníamos la opción de utilizar la audioguia con unos auriculares, ya que no nos llegaban las manos para tanto aparato.

Castillo de los Condes de Ribadavia

Castillo de los Condes de Ribadavia

Cogiendole el punto a las audioguías para recorrer el Castillo de los Condes de Ribadavia

Cogiéndole el punto a las audioguías para recorrer el Castillo de los Condes de Ribadavia

El Castillo (o lo que queda de él) es un espacio abierto con un recorrido que nos iba llevando entre las paredes que todavía se mantenían en pie. Hoy, por suerte, es bastante frecuente que se hagan esfuerzos bastante considerables por la conservación de nuestro patrimonio, tanto a nivel global como local. Es una cuestión de respeto a nuestros antepasados y a nuestros orígenes, para no olvidarnos tanto de quien somos como de quienes hemos sido en otros tiempos. Aunque, como siempre, también es una cuestión económica. Esa curiosidad innata nos lleva a conocer cada vez más estos sitios y por lo tanto nos llevamos nuestro dinero a ellos. Es por eso que el turismo es también una fuente de ingresos y sustento para aquellos lugares que, de no ser por ésto, podrían verse condenados al olvido o directamente desaparecer.

Pues resulta que este respeto por nuestra historia es así desde hace relativamente poco ya que, tan solo unas décadas atrás, el Castillo que hoy es el corazón de Ribadavia, era visto como un excelente almacén de piedra ya trabajada con la que los vecinos podían construir o reforzar sus viviendas. Eran tiempos donde posiblemente la necesidad imperaba sobre la memoria. Bueno, eso y el propio deterioro del paso de los años, que de manera inexorable iba afectando a la estructura y por tanto poco a poco algunas paredes iban desmoronándose, sobre todo si tenemos en cuenta que a partir del siglo XVII dejó de estar habitada.

Es en estos últimos años cuando el Concello de Ribadavia, consciente de lo que tiene, lleva años trabajando en la recuperación y restauración del Castillo de la familia Sarmiento para uso y disfrute de todo aquel que se anime a conocerlo. Se puede ver en el patio central la necrópolis, anterior a la construcción del castillo y sobre la que se acabó levantando éste.  Es también en esta parte del castillo donde todavía es fácilmente reconocible la chimenea que calentaba la parte superior de lo que era la zona habitable del castillo.

También se mantiene parte de la estructura defensiva que buscaba dotar de protección al castillo frente a los ataques durante las revueltas irmandiñas de mediados del siglo XV. Los descendientes de los Condes de Sarmiento, protectores del antaño Condado de Ribadavia son ahora la familia del ducado de Medinacelli, muy conocidos sobre todo por ser los propietarios del también gallego Pazo de Oca. De hecho, la recientemente fallecida Duquesa de Medinacelli ostentaba también el título de XIX Condesa de Ribadavia, siendo ahora su hijo Ignacio de Medina el vigésimo conde.

Restos de la chimenea del Castillo de los Condes de Ribadavia

Restos de la chimenea del Castillo de los Condes de Ribadavia

Castillo de los Condes de Ribadavia

Castillo de los Condes de Ribadavia

Centro del Castillo y necrópolis

Centro del Castillo y necrópolis

Acceso al Castillo desde la oficina de turismo, con estrella de David incluida

Acceso al Castillo desde la oficina de turismo, con estrella de David incluida

GaliciaTB estuvo aquí!

GaliciaTB estuvo aquí!

Tras la pista de los judíos sefardíes

Dejémonos ya de castillos y pasemos a conocer un poco más de Ribadavia! Situada a orillas del río Avia, del que obtiene su nombre, sus calles estrechas y empedradas recuerdan todavía como podía ser la vida de siglos atrás. Uno de los detalles más interesantes de Ribadavia, sobre todo por lo exótico que puede resultarnos, es el haber albergado una considerable comunidad judía durante la Edad Media. La concentración judía en Ribadavia vino de manos de la gran industria vitivinícola que ya por aquella época dotaba de riqueza a la zona y donde los comerciantes judíos supieron sacar partido de ella. Con los Reyes Católicos llegó la Inquisición y así comenzaron las persecuciones de los judíos para evitar que sus influencias religiosas y culturales pudieran dificultar su proyecto de imposición católica.

Símbolo del camino sefardí

Símbolo del camino sefardí

Iglesia de A Madalena en el barrio judío

Iglesia de A Madalena en el barrio judío

Recorriendo las calles del barrio judío de Ribadavia

Recorriendo las calles del barrio judío de Ribadavia

Número 27 del barrio judío de Ribadavia

Número 27 del barrio judío de Ribadavia

La cultura hebrea que dejaron atrás estas comunidades pervive hoy en las tahonas y hornos de pan de Ribadavia, donde se siguen haciendo dulces basados en antiguas recetas sefarditas. También se reconoce a Ribadavia como parte de los Caminos de Sefarad, que identifican los núcleos de la red de juderías española. A tafona de Herminia es probablemente la más popular de todas ellas, llegando incluso a importar ingredientes desde Israel para respetar en medida de lo posible las recetas originales. No solo eso, si no que la cada vez más popular Festa da Historia no se conforma con ser una fiesta medieval más si no que añade el componente social sefardí, reconociendo ese rasgo de identidad en el contexto histórico, tal y como se merece.

También se identifica actualmente las calles que conformaban el barrio judío y son fácilmente reconocibles algunos de los símbolos hebreos que van salpicando las calles en forma sobre todo de estrellas de David como elemento más reconocible.

A tafona de Herminia

A tafona de Herminia

Puerta nueva de acceso a Ribadavia

Puerta nueva de acceso a Ribadavia

Por el centro histórico de Ribadavia

De todos los puntos de Ribadavia, el más cotidiano y donde concentra siempre la actividad diaria es sin lugar a dudas la Plaza Mayor. Por supuesto, algunas de sus terrazas fueron en todo momento nuestro lugar de reposo y reunión a lo largo de todo el fin de semana. Desde allí partimos en el recorrido por el centro histórico que nos llevó a pasar por iglesias como la de Santiago o la de A Madalena, o acercarnos hasta el mirador sobre el río Avia, con una vista espectacular que acaparó disparos de cámara como si no hubiera un mañana. Tramos de la muralla, soportales de piedra, calles angostas y oscuras, fuentes en antiguas fachadas y muchos, muchos blasones de piedra identificando tanto al símbolo de Ribadavia, con sus trece roeles, como el de otras muchas familias nobles que dejaron su impronta en una u otra fachada.

Ayuntamiento en la Plaza Mayor de Ribadavia

Ayuntamiento en la Plaza Mayor de Ribadavia

Tarde de terraceo en la Plaza Mayor de Ribadavia

Tarde de terraceo en la Plaza Mayor de Ribadavia

Iglesia de la Virgen del portal

Iglesia de la Virgen del portal

Se está preparando un buen sarao...

Se está preparando un buen sarao…

Soportales de piedra en torno a la iglesia da Madalena

Soportales de piedra en torno a la iglesia da Madalena

Recorriendo las calles de Ribadavia

Recorriendo las calles de Ribadavia

Iglesia de Santiago

Iglesia de Santiago

Unos cuantos blasones de familias nobles

Unos cuantos blasones de familias nobles

Tomando nota de la visita audioguiada por el centro

Tomando nota de la visita audioguiada por el centro

Volviendo a la Plaza Mayor

Volviendo a la Plaza Mayor

Fuente de la Arrastrada

Fuente de la Arrastrada

A orillas del Avia, camino a las bodegas Castro Rei

Nos esperaba ahora un recorrido más natural. El largo sendero a orillas del Avia era un agradable paseo por el que gente paseando, corriendo o en bicicleta iba apareciendo en una u otra dirección. De vez en cuando aparecía algún pescador agazapado entre las sombras, probablemente durmiendo mientras el sedal de la caña de pescar no lo despertara a base de tirones. La muy frecuente sombra, solamente interrumpida por el aplastante sol que aparecía entre las copas de los arboles, nos mantenía razonablemente frescos en nuestro camino a los viñedos de Castro Rei.

Unión del río Avia con el Miño

Unión del río Avia con el Miño

Curso del río Miño

Curso del río Miño

Tranquila tarde de pesca

Tranquila tarde de pesca

Teníamos concertada una visita para conocer un poco sobre el proceso de producción, recolección y distribución de una de las bodegas más conocidas de la zona. Las cepas de uva de Ribeiro todavía estaban comenzando a asomar en esta época del año, pero el paisaje, con el río Avia de fondo, creaban un entorno perfecto que nos servía como un excelente reclamo. A estas alturas creo que no engaño a nadie si digo que soy más amigo de la cerveza que del vino. Y si tengo que decidirme por un vino, soy más de tinto que de blanco. ¿Que hacía entonces sirviéndome una copa de Ribeiro blanco? Pues darle una nueva oportunidad, claro. ¿Quien soy yo para negarme a probarlo?

Me llevé entonces una agradable sorpresa, ya que fue posiblemente uno de los mejores vinos blancos que había probado en mucho tiempo. Si, podía ser debido a que estábamos charlando bajo la sombra, rodeados de viñas, con el arrullo del río y una buena empanada como colchón estomacal para el alcohol. Si, seguramente el contexto era ideal para que ese vino se disfrutara tanto, pero desde luego nos marchamos de allí con un buen sabor de boca. Nunca mejor dicho…

Recorriendo las viñas de las bodegas Castro Rei

Recorriendo las viñas de las bodegas Castro Rei

Recorriendo las viñas de las bodegas Castro Rei

Recorriendo las viñas de las bodegas Castro Rei

Recorriendo las viñas de las bodegas Castro Rei

Recorriendo las viñas de las bodegas Castro Rei

Momento de descansar y catar un poco de Divino Rei con una buena empanada

Momento de descansar y catar un poco de Divino Rei con una buena empanada

Y de las viñas a la Plaza Mayor para continuar con la comida y la sobremesa

Y de las viñas a la Plaza Mayor para continuar con la comida y la sobremesa

Cenando en la taberna Papuxa

Y volvíamos a la Plaza Mayor. Una larguísima sobremesa dio paso a un paseo por algunas otras zonas de los alrededores de Ribadavia. Y de allí, volvíamos al centro para cenar en uno de los más clásicos y a la vez curiosos rincones que esconde Ribadavia: La taberna Papuxa.

Nada más entrar y presentarnos, las instrucciones que nos dieron eran claras: una “cunca” para cada uno y de allí a la zona de los barriles de vino. Abrir para llenar la cunca y una vez repleta cerrar bien y a comprobar que no gotee, que no queremos que se desperdicie ni una gota.

Un clásico de Ribadavia: La taberna Papuxa

Un clásico de Ribadavia: La taberna Papuxa

Interior de A Papuxa, antes de que la invadamos

Interior de A Papuxa, antes de que la invadamos

Maruxaina fascinada con la decoración estilo rústico de la taberna Papuxa

Maruxaina fascinada con la decoración estilo rústico de la taberna Papuxa

El lugar es lo que en gallego se dice “enxebre“, pero con las temperaturas que nos acompañaban, la terraza era nuestro principal objetivo. Teníamos que conseguir una mesa de la que no movernos nada más que para rellenar tazas! Una pareja de extranjeros de la mesa de al lado se servían repetidas veces pero a los que se les veía disfrutando pausadamente de cada sorbo, fascinados por un entorno tan atípico para ellos como agradable y familiar. En el interior de la taberna comenzaba un recital de poesía, solamente acompañado por el sonido de una guitarra. De dicho recital solo eramos conscientes cada vez que atravesábamos la sala donde tenía lugar para pedir más pulpo, jamón o queso con el que ir acompañando el vino. En cuanto volvíamos a la mesa, la puerta se cerraba y allí fuera, en la penumbra, quedabamos nosotros y nuestras divagaciones.

Dear, those spaniards are so weird...! Another octopus to the party??

Dear, those spaniards are so weird…! Another octopus to the party??

Una buena "cunca de viño" y ya veremos como acaba esto!

Una buena “cunca de viño” y ya veremos como acaba esto!

Si, claro... de verdad os creíais que el vino nos lo ibamos a bajar solo?

Si, claro… de verdad os creíais que el vino nos lo íbamos a bajar solo?

Comiendo y bebiendo, si. Pero también trabajando, que somos muy responsables con nuestros seguidores! Twitters up!

Comiendo y bebiendo, si. Pero también trabajando, que somos muy responsables con nuestros seguidores! Twitters up!

Al día siguiente no teníamos necesidad de madrugar mucho y las dos casas de As Casiñas en las que nos alojábamos estaban en pleno centro de la ciudad por lo que para que vamos a engañarnos… Era inevitable tomarse una última ronda por el centro, antes de dar el carpetazo final a un intensísimo día… ;)

GaliciaTB os desea... una buena velada en vuestra visita a Ribadavia!!

GaliciaTB os desea… una buena velada en vuestra visita a Ribadavia!!

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