Berlín: Un muro dividiendo la ciudad

El último recorrido histórico por Berlín nos llevaba a conocer un poco más sobre la que era su cicatriz más visible, la que por más que pase el tiempo, nunca se podrá borrar del asfalto y piedras de la ciudad. El Muro de Berlín también se conoció como Muro de la vergüenza, por razones obvias, ya que los periodistas e historiadores que acuñaron el nombre solo podían sentir vergüenza de saber que un pueblo con una misma identidad había sido condenada durante casi tres décadas a vivir separados e incomunicados. Suena lejano, pero solo hace 25 años desde que el muro fue derribado…

Cuando hablé de Checkpoint Charlie, mencioné el levantamiento y posterior derribo del Muro, sin entrar en detalles. Tenía claro que era necesario dedicarle un único artículo, ya que durante los días que pasamos en Berlín, recorríamos a diario la conocida como East Side Gallery. Este era uno de los tramos del muro que aún se conservan en la que se considera la galería de arte al aire libre más larga del mundo. Actualmente múltiples graffittis e ilustraciones a lo largo de kilómetro y medio, aluden a la libertad de expresión y conforman un colorido mosaico altamente disfrutable que nos recordaba cada mañana que la impresionante ciudad que estábamos conociendo había sufrido un largo camino para llegar a ser lo que hoy estábamos viendo.

El alzamiento del Muro

Habían pasado 16 años desde el fin de la Guerra y una Alemania partida en dos seguía distintos derroteros en su búsqueda de una recuperación económica y social. Era 1961 y mientras el milagro alemán conseguía que la población del lado oeste del país (el tutelado por Europa y EEUU) se fuera recuperando progresivamente, el bando soviético del Este se afanaba en impedir que sus ciudadanos se escaparan al oeste intentando alcanzar una vida mejor. Cuando las fugas llegaron a ser un serio problema, los dirigentes comunistas decidieron alzar un muro que impidiera, según ellos, que las influencias fascistas arruinaran su perfecto modelo socialista.

East Side Gallery

East Side Gallery

East Side Gallery

East Side Gallery

East Side Gallery

East Side Gallery

East Side Gallery

East Side Gallery

La pérdida de trabajadores altamente cualificados (una “fuga de cerebros” en toda regla) también supuso una de las principales razones del levantamiento del muro. En una sola noche, toda la mano de obra de la que disponía la RDA fue destinada a la construcción del Muro, para anticiparse a cualquier posible reacción por parte del lado Federal.

Uno de los detalles más curiosos que realmente demostraban que el objetivo del Muro era retener a los alemanes del lado soviético y no protegerse de las influencias o acciones del lado federal, era que la vigilancia del perímetro del muro estaba preparada y organizada para controlar los posibles saltos de éste desde el interior del lado soviético. De hecho incluso había zonas minadas en el lado interno del Muro para impedir escalarlo. Además, la base del muro era más larga de ese lado dificultando posibles ataques para derribarlo.

Lo que el lado aliado hizo cuando descubrió al día siguiente lo que los soviéticos habían hecho dio a entender que pudo ser consentido por ellos para evitar males mayores. El entonces presidente de EEUU John Fidgerald Kennedy (o JFK para los amigos) dijo a toda la población lo que el muro era para ellos:

Una solución poco elegante, aunque mil veces preferible a la guerra

Los tanques soviéticos y estadounidenses llegaron a plantarse unos frente a otros en el Checkpoint Charlie en el inicio de las tensiones, aunque fueron retirados al día siguiente sin que hubiera ningún daño que lamentar. El miedo a un enfrentamiento nuclear estaba latente en ambos bandos. La Guerra Fría alcanzaba en estos momentos niveles insostenibles.

East Side Gallery

East Side Gallery

East Side Gallery

East Side Gallery

East Side Gallery

East Side Gallery

Los dos berlines estaban ahora completamente aislados entre si, sobre todo el lado oeste ya que, recordemos, era un pequeño reducto de los aliados en pleno centro de la Alemania soviética. Se llegó incluso a dejar familias separadas en ambos lados, con pocas opciones de poder visitarse, reservadas para momentos muy concretos.

A lo largo de estas 3 largas décadas el muro fue constantemente reforzado y mejorado. Estaba protegido por torres de vigilancia, tela metálica y alambre de púas, e incluso se habían establecido bunkers y trincheras. En zonas como Potsdamerplatz la zona de protección y vigilancia del muro alcanzaba una anchura de 500 metros.

Hasta donde se sabe, 5.000 personas intentaron fugarse, de las cuales 3.000 fueron detenidas y entre 100 y 200 (no se tienen datos claros al respecto) cayeron abatidas por disparos. Se llegó incluso a excavar un túnel subterráneo por el que 57 personas lograron cruzar al otro lado. Uno de los intentos de fuga más simbólicos que se recuerdan fue el de Peter Fetcher, que recibió un disparo y se desangró mientras en el lado occidental periodistas y ciudadanos contemplaban horrorizados su agonía sin poder hacer nada por él.

Potsdamer Platz

Potsdamer Platz

Potsdamer Platz

Potsdamer Platz

Muro en la Potsdamer Platz

Muro en la Potsdamer Platz

Muro en la Potsdamer Platz

Muro en la Potsdamer Platz

Capitalismo vs Comunismo en plena Potsdamer Platz

Capitalismo vs Comunismo en plena Potsdamer Platz

Caída del Muro y unificación de un país dividido

A finales de los 80, en una progresiva degradación y posterior agonía de la URSS, algunos de los países de control soviético comenzaban a relajar sus condiciones para cruzar las fronteras, lo que propiciaba que muchos alemanes pudieran alcanzar el otro lado, dando un rodeo a través de países como Hungría, Austria o Checoslovaquia.

Una noche de 1989, 28 años después del levantamiento del muro, se anunció, en una rueda de prensa televisada, lo que sería un nuevo permiso para realizar viajes al exterior para visitas concretas para aliviar la presión fronteriza sobre los países comunistas. Durante la rueda, Günter Schabowski, portavoz del partido socialista soviético, fue preguntado por el momento en el que el acceso sería libre, y por error dijo que de inmediato, pasando por alto que tenía instrucciones que indicaban que no sería hasta el día siguiente que se abrirían los pasos. Esto fue interpretado por todos los alemanes como que ya no era necesario ningún trámite o papel para cruzar al otro lado del muro.

Así fue como miles de personas se volcaron sobre los puntos de control del Muro. Los guardias no se atrevieron a disparar y los controles se tuvieron que abrir ante la presión de la masa. Los alemanes del Oeste recibieron a sus vecinos con los brazos abiertos y cientos de desconocidos se abrazaban entre si. Litros de cerveza corrieron toda la noche en los bares cercanos celebrando el primer paso de una posible unificación. La piedra más difícil de derribar del Muro acababa de caer. Al día siguiente, todos los alemanes se congregaron a los pies del Muro y con picos y martillos comenzaron a tirarlo abajo.

Durante el proceso de derribo, Bodo Sperling, un artista alemán, propuso la idea de salvar algunas partes del muro para crear una galería de arte al aire libre que fue ampliamente aceptada. Se creaba así la East Side Gallery, en la que hasta 100 artistas de todo el mundo fueron invitados a dejar sus representaciones de la libertad.

Fue así como escenas como la del famoso beso entre Erick Honecker y Leonid Brezhnev, jefes de estado de Alemania del Este y la URSS respectivamente ilustraron esta enorme galería de arte. Muchas de ellas representaban el vinculo que la mitad oriental de Alemania había mantenido con el comunismo ruso y apelaban a una añorada libertad. Resulta que el famoso beso había sido simplemente un saludo al estilo ruso entre los dos dirigentes en la celebración de los 30 años de la Alemania comunista, en 1979. Ese saludo occidente lo guardó en su memoria como algo más, perdurando hasta la actualidad como un símbolo más de liberación.

East Side Gallery

East Side Gallery

Durante nuestros días en la ciudad, podíamos disfrutar todos los días de ese simbólico paseo de kilómetro y medio frente a estos muros, admirando los murales que lo decoraban, apelando en muchos de ellos a aquellas épocas del telón de acero y el comunismo, así como a una libertad que no debía haber sido sacrificada nunca por razones políticas.

Made mezclándose con el espíritu de la East Side Gallery

Made mezclándose con el espíritu de la East Side Gallery

Fotos: Flickr

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