Leiden: de terraceo por la ciudad-llave holandesa

Llegábamos a la ciudad de Leiden después de una buena ruta recorriendo Keukenhof. Anabel nos traía hasta la ciudad donde cursaba sus estudios y por tanto donde solía vivir durante el curso. El Sol seguía haciéndonos compañía, y eso fue algo que marcaría una brillante tarde de domingo.

Leiden era la ciudad donde nació Rembrandt o donde René Descartes y Albert Einstein realizaron parte de sus investigaciones. A escasos 40 km de Amsterdam, Leiden tenía en común con la capital del país el enorme número de canales y su distribución en forma circular.

En pocos minutos nos plantábamos en una de las más pintorescas zonas de Leiden. El omnipresente río Rin atravesaba también esta ciudad en su camino hacía el Mar del Norte y, como no podía ser de otra manera, las canalizaciones no se hicieron esperar y Leiden se vio irrigada por su agua más allá de su curso natural. Y ya que me refiero al curso natural del río, hay que destacar que la parte del Rin que pasa por Leiden es realmente la confluencia de los llamados viejo y nuevo Rin (Oude Rijn y Mieuwe Rijn), dos ramificaciones del antiguo curso del río.

Para entender el berenjenal del río Rin y sus múltiples nombres, hay que quedarse con a idea de que un enorme río como éste, que recorre tantos países, acaba formando en su último tramo un enorme delta en el que su cauce se divide una y otra vez en múltiples ramificaciones sobre los Países Bajos. Cada ramificación recibe su nombre y como las ciudades siempre nacen en la orilla de algún río, muchas son las poblaciones holandesas que lo hicieron en sus interminables variantes.

No me liaré más hablando de ríos y os dejaré solo con la idea de que la presencia del Rin en esta zona propiciaba que la vida de Leiden se hiciera en torno a sus orillas así como las de sus canalizaciones por toda la ciudad. Las áreas fluviales congregaban a la gente para disfrutar del sol, siempre con la presencia del molino de Valk al fondo.

Sus caudalosas aguas facilitaban su navegación en pequeñas barcas. En un domingo festivo como el que estábamos teniendo la oportunidad de gozar, con un calor propio de verano, no dejábamos de ver barcas con pandillas celebrando fiestas o familias disfrutando de un paseo por sus aguas. También los niños (y algún que otro adulto) jugaban en las plazas equipadas con chorros verticales en las que combatir el calor de manera eficaz.

Aparcamiento de bicicletas

Aparcamiento de bicicletas

Río Rin

Río Rin

Río Rin con el molino de Valk al fondo

Río Rin con el molino de Valk al fondo

Combatiendo el calor

Cuidado con los chorros de agua!

Combatiendo el calor

Y este chorrito, de donde sale?

Mientras caminábamos hacía el centro, nos íbamos encontrando con calles cortadas y una gran expectación de la mucha gente que se arremolinaba en torno a las vallas que protegían el acceso a ellas. La maratón de Leiden estaba llegando a su fin y nosotros acabábamos de encontrárnosla de pleno. Los más rezagados recorrían los últimos metros en un último esfuerzo por alcanzar la meta, mientras atravesaban algunas de las zonas más emblemáticas de la ciudad. Mientras, los transeúntes y el público que se concentraba por todas partes a lo largo del trayecto, aprovechaban los huecos entre un grupo de corredores y otro para cruzar la calle sin entorpecer, siempre bajo la atenta mirada de los agentes que velaban porque así fuera.

Allá nos sumamos al mogollón y nos fuimos internando en el centro de la ciudad, cruzando como buenamente podíamos, hasta que conseguimos alejarnos un poco de todo ello y movernos con más tranquilidad.

Maratón de Leiden

Maratón de Leiden Corre que no llegamos!

Canalizaciones del río Rin

Canalizaciones del río Rin

Originales maneras de disfrutar de un domingo soleado

Originales maneras de disfrutar de un domingo soleado

Navegando por el canal

Navegando por el canal

Navegando por el canal

Navegando por el canal

Canales de Leiden

La copa es nuestra!!

Familia marinera de paseo por los canales

Familia marinera de paseo por los canales

Unas cuantas cosillas interesantes sobre Leiden

Leiden recibe el sobrenombre de ciudad-llave, debido a que el patrón de la ciudad es San Pedro, guardián de las puertas del cielo. Por ello, luce dos llaves cruzadas en su escudo de armas junto con un fiero león, que tiene su origen en los enfrentamientos contra el Reino de España en las guerras del XVI.

La Pieterskerk (Iglesia de San Pedro) toma el nombre del patrón de la ciudad al tratarse además de la más antigua de toda la ciudad. Tuvo que ser restaurada hace pocos años, debido a que un insecto de nombre muy peculiar, el escarabajo del reloj de la muerte, estaba erosionando la estructura del tejado.

Iglesia de San Pedro

Iglesia de San Pedro

Leiden fue una ciudad floreciente, en constante crecimiento gracias a su producción de tejidos, que la catapultó hasta el top 5 de las ciudades holandesas. Era el siglo XIV. Se sobrepuso a los enfrentamientos entre nobles que derivaron en una guerra civil en el seno de los Países Bajos y llegó así hasta el XVI casi sin despeinarse.

Estaban ya los castellanos poniendo la pica en Flandes en esto que  los ciudadanos holandeses se veían en la obligación de escoger a que bando debían sumarse para intentar no dejarse el pellejo cometiendo el error de decantarse por el bando perdedor. Leiden plantó cara a los castellanos y se sumó a la rebelión que nacía con ese fin.

Nada más y nada menos que seis meses después de un asedio por parte de las tropas españolas, consiguieron salir sin tener que acabar comiéndose algo más que las ratas gracias a la ayuda que les acabó llegando a duras penas en barcos. Un tercio de la población murió durante el proceso y para recompensar su valentía, según cuenta la tradición, se ganaron el derecho a escoger entre albergar una universidad o librarse de impuestos. Leiden conseguía así una de las primeras universidades que se constituyeron en el país. Eran las consecuencias de la trágicamente bien denominada como Guerra de los 80 años que habían acabando ganando los Países Bajos. Conseguían así una independencia real y Leiden obtenía así un día propio en el que celebrar su victoria, el 3 de Octubre.

Después de todo esto, la industria textil que elevó a Leiden a lo más alto, fue también la que la condenó en el siglo XVIII. Los altos salarios e impuestos a pagar provocaron un traslado de la producción a zonas con costes más bajos dentro del país. Leiden perdía así su principal motor económico y con ello bajaba la población. ¿Que cobráis mucho? Pues ya habrá otros que hagan lo mismo por menos… Dag!

Tuvo que llegar el ferrocarril y posteriormente surgir la industria conservera y siderúrgica para que Leiden pudiera volver a recuperar el terreno perdido. Era el industrial siglo XX y aunque la II Guerra Mundial dejaba una muy profunda huella también en las calles de esta ciudad, en cuanto tocó a su fin, Leiden pudo continuar con su senda comercial e industrial hasta hoy.

Calles de Leiden

Calles de Leiden

Calles de Leiden

Calles de Leiden

Canales de Leiden

Canales de Leiden

Y más canales!

Y más canales!

Ayuntamiento de Leiden

Ayuntamiento de Leiden

Continuábamos nuestro pequeño tour particular y muchos eran los edificios que podíamos ver en un estado similar al que tenían en su época original. Muchos de ellos formaban parte ahora del conjunto de la universidad, constituyéndola como el legado histórico que se le atribuye. También el edificio del ayuntamiento se lucía en el interior de un antiguo edificio del siglo XVI, luciendo la que dicen que es la fachada renacentista más larga de los Países Bajos (definitivamente hay records para todos los gustos y orgullos nacionales).

Alcanzábamos así la zona de los canales, donde las terrazas de los bares se veían atestadas de gente refrescándose con una buena cerveza. Muchas terrazas llegaban a extenderse hasta ocupar incluso plataformas flotantes sobre el propio canal. Algunos de los puentes que cruzaban los canales formaban parte de la historia de la ciudad. Por ejemplo, el Koornbrug (puente del grano) tenía nada menos que 370 primaveras sobre sus pilares. Sobre él se comercializaban en el pasado granos de cereal. Por ello, para protegerlos de la lluvia y otras inclemencias, se construyó la cubierta que luce actualmente. Es en sus inmediaciones donde los sábados se celebra actualmente el mercado de la ciudad.

De terrazas en el canal

De terrazas en el canal

De terrazas en el canal

De terrazas en el canal

De terrazas en el canal

De terrazas en el canal

Puente Koornbrug

Puente Koornbrug

Puente Koornbrug

Puente Koornbrug

Nos dejamos cautivar por la tentación de sentarnos en una de las terrazas y cuando nos dimos cuenta el tiempo se nos iba entre conversaciones de todo tipo regadas por cantidades indecentes de café, mimetizados con el entorno y la inercia que nos rodeaba. No entraré en mucho detalle de lo mucho que nos costó irnos de allí y dirigirnos a la estación de tren para volver por última vez a Arnhem a descansar. Bueno, para ser sinceros, no nos costó demasiado, ya que el ansia por llegar a casa y descansar era mas fuerte.

A nuestras espaldas dejábamos unos frenéticos días recorriendo Holanda, y ya solo nos quedaba al día siguiente una última oportunidad de cerrar el periplo holandés antes de poner rumbo a nuestro siguiente destino. Aún no teníamos claro donde pasaríamos esas últimas horas antes de tomar el tren, ya que barajábamos ir a la portuaria ciudad de Rotterdam o quedarnos en la más cercana y clásica Utrecht. ¿La respuesta? La próxima semana en sus pantallas!

Unos cuantos recuerdos más de Holanda dedicados a Anabel e Ibán, nuestros pacientes guías durante estos días, enseñándonos rincones que ni en sueños hubiéramos conseguido encontrar por nosotros solos.

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Fotos: Flickr

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