Rescatando algunos recuerdos de Pontevedra (III de III)

En esta ocasión, y para poner fin a esta pequeña serie de artículos sobre Pontevedra, nos iremos a recorrer la ciudad en torno a la orilla del Río Lerez.

La ciudad está situada justo donde el río Lérez desemboca. En este último tramo el río es caudaloso y se anchea, abriéndose para volcar toda su agua en la ría de Pontevedra, rasgando así la ciudad en dos partes, cada vez más separadas a medida que nos acercamos al mar. También es bastante característico el efecto que las mareas tienen sobre este último tramo del río, ya que se ve la influencia de la cercanía del mar sobre el nivel que el río tiene a distintas horas del día.

Río Lérez

Río Lérez

Río Lérez

Río Lérez

El centro de la ciudad, su casco histórico y todas las zonas de las que os hablaba en los anteriores artículos se sitúan en uno de los lados del río, mientras que al otro lado la ciudad ha ido expandiéndose. Es en esta otra orilla donde se sitúa el campus universitario, algunos colegios e institutos, el estadio de fútbol de Pasarón y el Pazo da Cultura entre otros. También en este otro lado del río han ido apareciendo durante las últimas décadas nuevos barrios, urbanizaciones y conjuntos de edificios residenciales.

Pero si algo hay a este lado del río que más disfrutan los pontevedreses es la Isla de la Xunqueira, o más comúnmente llamada Isla de las esculturas. Se trata de una zona arbolada con senderos de tierra justo al lado del río a la que se puede llegar con facilidad desde el centro con tan solo cruzar el puente de los tirantes. En esta zona se puede pasear, correr o andar en bicicleta tranquilamente, disfrutando del entorno natural que proporciona a todo aquel que se acerque. Además, tal y como su propio nombre delata, doce esculturas esculpidas en granito decoran y se integran con el entorno.

Respecto a la fundación de la ciudad, existe una leyenda que cuenta que su origen se debe a la llegada del arquero Teucro, un héroe de la Guerra de Troya, a las costas gallegas. Aquí formó la colonia Helenes que acabaría siendo el germen de la actual Pontevedra. La realidad es que no se sabe de asentamientos en la zona antes de los romanos, pero aún así la leyenda se mantiene viva e incluso en el ayuntamiento se puede leer una frase en latín en alusión a ella.

Río Lérez

Río Lérez

Arcoiris sobre el Río Lérez

Arcoiris sobre el Río Lérez

Arcoiris sobre el Río Lérez

Arcoiris sobre el Río Lérez

Otro rasgo diferenciador de Pontevedra, propiciado lógicamente por el paso del Lérez, es el gran número de puentes que lo atraviesan, comunicando ambas partes de la ciudad. El más conocido y vistoso es el Puente de los Tirantes, nombre evidente al tratarse de una estructura moderna que basa su estabilidad en una serie de cables tensados. Una gran torre de hormigón se levanta en diagonal sobre la pasarela que sustenta, mediante un total de 34 gruesos tirantes. El próximo año cumplirá veinte primaveras desde el año que se abrió al tráfico y pasó por tanto a formar parte de la imagen de la ciudad.

Puente de los tirantes

Puente de los tirantes

Puente de los tirantes

Puente de los tirantes

Puente de los tirantes

Puente de los tirantes

Otro puente destacado es el Puente del Burgo. Es el puente más antiguo que todavía cruza las aguas del Lérez y, como no podía ser de otra forma, fueron los romanos los que lo construyeron. A lo largo de los siglos, sucesivas reparaciones y mejoras fueron modificándolo, haciéndolo cada vez más resistente y más ancho a medida que las necesidades de uso iban cambiando en las diferentes épocas.

Aunque no con total certeza, la ciudad de Pontevedra debe realmente su existencia y su nombre al Puente del Burgo. Durante la época romana y debido a su elevado uso como zona de paso para salvar el río, con el paso del tiempo se fue formándo un núcleo de población en torno a él. El nombre original de esta incipiente ciudad era Ponte Veteri, que fue evolucionando hasta derivar en su nombre actual: Pontevedra. El nombre surgió por el estado decrépito del puente, aunque la construcción de uno nuevo justo al lado es el que acabaría siendo el actual Puente del Burgo, ya muy diferente del original.

Sus actualmente once arcos de medio punto (ya que el resto de arcos fueron perdiéndose con los sucesivos rellenos sobre el río) son su seña característica por cortesía de los constructores medievales y actualmente el puente es paso obligado del trayecto del camino portugués en dirección a Santiago.

Puente del Burgo

Puente del Burgo

Puente del Burgo

Puente del Burgo

Otro puente que también merece una mención es el de A Barca, ya que no solo comunica ambos lados de Pontevedra, si no que además sirve como un enlace rápido entre el centro de la ciudad y los accesos a la autopista hacia Vigo y Santiago, así como la entrada al cercano Concello de Poio. Este puente es el que más alto se eleva sobre el río, tal y como se puede apreciar desde el paseo de Beiramar.

Por último, el más reciente es el Puente de las Corrientes, que tiene como función descongestionar la entrada desde la autopista a la ciudad y dotar a la ciudad de otro punto de conexión entre ambos lados. Además de ellos, a lo largo del transcurso del río otras muchas pasarelas y puentes de acceso van estableciendo la comunicación entre ambas orillas.

Y con esto llegamos al final del tour por Pontevedra, por lo menos hasta la próxima ocasión que tenga de volver a visitarla y por tanto de poder contároslo ;)

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Fotos: Flickr

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