Recorriendo Amsterdam de punta a punta [II de II]

Y continuamos de safari urbano por Amsterdam. Una de las primeras cosas que hago al llegar a una ciudad es enterarme de los mejores lugares desde donde disfrutar de una buena vista aérea de la ciudad, y admirarlo todo desde otro punto de vista. En esta ocasión, la torre de la Westerkerk, o Iglesia del Oeste, era el mejor punto desde el cual ver Amsterdam a vista de pájaro. Su torre de 85 metros ofrecía visitas a lo alto de la misma a un precio razonable, por lo que no lo dudé ni un momento y para arriba me fui, después de subir los estrechos y empinados escalones que permiten el acceso. Desde lo alto, la recompensa no decepcionaba lo más mínimo, ya que se podían contemplar todos los barrios, atravesados por diversos canales e incluso se podía tener una buena visión del río Amstel.

Calles de Amsterdam

Calles de Amsterdam

Torre de la Westerkerk

Torre de la Westerkerk

Torre de la Westerkerk

Torre de la Westerkerk

Torre de la Westerkerk

Torre de la Westerkerk

Canal Keizersgracht

Canal Keizersgracht

Distrito de Jordaan y alrededores

Distrito de Jordaan y alrededores

Dado que la Westerkerk está situada en el entorno del barrio de Jordaan, las mejores vistas correspondían en gran medida a este distrito. El barrio obrero por excelencia de la ciudad se exhibía ante mis ojos como un lugar pintoresco y hermoso gracias al colorido de sus edificios y fachadas y las estrechas callejuelas que se forman entre ellos.

Una vez abajo otra vez, y justo al lado, se erigía otra estatua de Ana Frank, similar a la que me había encontrado ya en Utrecht recordaba su historia. En esta ocasión estaba si cabe más justificada su presencia debido a que la casa en la que se escondió se encontraba a escasos metros de allí y en su famoso diario relató que podía ver el campanario de la Westerkerk desde su escondite.

Distrito de Jordaan y alrededores

Distrito de Jordaan y alrededores

Distrito de Jordaan y alrededores

Distrito de Jordaan y alrededores

Distrito de Jordaan y alrededores

Distrito de Jordaan y alrededores

Estatua de Ana Frank

Estatua de Ana Frank

Continuando mi errática ruta llegué a una de las zonas más visitadas y probablemente más populares de la ciudad. El Rijksmuseum es probablemente el museo más importante de la ciudad, aunque pueda ser difícil catalogarlo de esa manera teniendo en cuenta la multitud de museos existentes en Amsterdam y desde luego sin querer desmerecer a otros como el dedicado a Van Gogh.

Justo al lado del Rijksmuseum, un extenso parque conforma la llamada plaza de los museos o Museumplein. Aquí se concentra la actividad turística en torno al símbolo de la ciudad más moderno y del que es prácticamente imposible obtener una foto sin que alguien no esté apoyado en él: El gran juego de palabras en inglés I amsterdam. La gente se pelea por subirse a alguna de sus letras de 2 metros de altura y hacerse la foto en lo que comenzó siendo una campaña de marketing de la ciudad y acabó transformándose en un lema para sus ciudadanos y símbolo del orgullo por su ciudad.

Plaza de los museos

Plaza de los museos

Hard Rock Cafe en la Plaza Max Euwe

Hard Rock Cafe en la Plaza Max Euwe

Partida de ajedrez gigante en la Plaza Max Euwe

Partida de ajedrez gigante en la Plaza Max Euwe

El Vondelpark, el parque más famoso de la ciudad y de toda Holanda, era mi siguiente parada. Llegaba el momento de bajar el ritmo de nuevo y disfrutar de una enorme área de vegetación donde refrescarse bajo la sombra de los árboles y relajarse un poco en un ambiente natural en el medio de esta urbe.

Nacido de una iniciativa de los más ricos ciudadanos de hace más de un siglo, decidieron dotar a la ciudad de un parque público en lo que antes eran los alrededores de la ciudad. Con el tiempo se fue ampliando gracias a sucesivas inversiones y, debido al crecimiento de la ciudad, el parque acabó viéndose rodeado de nuevos barrios. Actualmente está en el centro de la misma y es considerado un Monumento Nacional.

Era hora de volver a la estación de tren y por tanto tenía que deshacer el camino andado. Ya que no tenía sentido volver por el mismo trayecto, era un momento perfecto para  improvisar una ruta alternativa y poder así conocer otros barrios. De hecho fue así como acabé asistiendo a una emocionante partida de ajedrez gigante que contaba con una gran expectación por parte de la gente que también pasaba por allí.

Canal Prinsengracht

Canal Prinsengracht

Canal Prinsengracht

Canal Prinsengracht

Casas flotantes en el canal

Casas flotantes en el canal

Nieuwmarkt

Nieuwmarkt

Café-restaurante De Waag, en Nieuwmarkt

Café-restaurante De Waag, en Nieuwmarkt

Plaza de los museos

Plaza de los museos

Ya en el tren que me llevaba al aeropuerto de Schiphol, era momento de recapacitar sobre el viaje que llegaba a su fin con un cierre perfecto en un excelente día.

Tampoco me iba a engañar a mi mismo pensando que con esto tenía saldada mi cuenta con Amsterdam con tan solo un puñado de horas. Atrás me había dejado el Barrio Rojo y otros muchos rincones que necesariamente tendrían que ser explorados en mi próxima visita a la ciudad.  Porque la habrá.

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Fotos: Flickr

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