Praga, el recuerdo de la clásica Bohemia (II de II)

Ya que la semana pasada comencé contándoos como comenzó la visita a Praga, continuaré ahora con todo lo que se me quedó en el tintero en el anterior, ya que ésta es una ciudad muy completa y que no basta un solo día para explorarla en profundidad. Nosotros tuvimos la suerte de contar con la colaboración de una chica española que vivía allí. Muy simpática y extrovertida, eramos unos desconocidos para ella al igual que ella para nosotros, pero un amigo en común nos puso en contacto y ella se ofreció a enseñarnos algunos de los sitios más relevantes de la ciudad, haciéndonos un excelente tour preparatorio con el que tomar contacto con la ciudad.

Praga desde el río

Praga desde el río

Praga

Praga

Praga desde el río

Praga desde el río

Isla de Kampa y parque Letná

Pudimos conocer en detalle la historia de algunos de los lugares y monumentos más populares, algunos de los que ya os hable en el artículo anterior, y otros como por ejemplo el Teatro Nacional o la isla de Kampa, donde nos encontramos con unas peculiares estatuas de bebes gigantes. Éstas últimas son obra del polémico artista David Černý, autor también de las dos estatuas meonas del museo de Kafka y cuyos bebes ademas de gatear por Kampa, trepan las paredes de la torre de televisión de Praga. David suele causar mucha controversia con sus obras, llegando a ser censurado en diversos países, por alguna de ellas.

Tranvías en Praga

Tranvías en Praga

Praga

Praga

La subida hasta el parque Letná (o Letenské sady) nos dejó algunas de las vistas más espectaculares de la ciudad y de casi todos sus puentes sobre el río Moldava de un solo vistazo. No solo eso, si no que el parque en sí es un paraje natural por el que pasear o detenerse a tomar una cerveza o pivo en alguna de las terrazas si el tiempo acompaña. También en esta zona está el metrónomo que ahora marca el lugar donde antiguamente se alzaba la estatua de Stalin, uno de los símbolos de la Unión Soviética, que fue derruido en 1962. Se decidió montar el metronomo para indicar que ahora Praga marca su ritmo, ya que por fin son dueños de su destino y no dependen de nadie que los gobierne, después de tantos años de opresión.

Finalizamos el recorrido en un restaurante donde probar un poco de la comida típica, disfrutando del Svíčkováun plato de carne con salsa, una especie de rodajas de pan de molde húmedo y salsa de arándanos. Con unas excelentes indicaciones de donde comer o tomar unas cervezas por la noche, nos despedimos de nuestra guía por un día. Gracias Paula!

Praga

Praga

Praga

Praga

Praga

Praga

Castillo de Praga

El resto de las visitas nos deparó muchísimos otros lugares de gran interés. Comenzamos en la zona del Rudolfinum, a partir del cual alcanzamos la bandera de piedra de la República Checa dedicada a las victimas de la opresión nazi. Continuando por una empinada subida, alcanzamos la estatua de Tycho Brahe y Johannes Kepler, dos de los más conocidos astrónomos de la historia gracias a los que el conocimiento del espacio y del movimiento de los planetas es hoy de sobra conocido.

La ruta nos llevaba hacia la entrada al Castillo de Praga, otro de los símbolos de la ciudad que esconde en su interior muchos de los edificios y monumentos más conocidos repartidos dentro de sus muros. Uno de ellos es el edificio del Ministerio de Asuntos Exteriores donde a sus pies se puede ver la estatua de Edvard Beneš, 2º presidente de Checoslovaquia cuyo mandato supuso lidiar con los alemanes durante el periodo del movimiento Nazi y posteriormente con los comunistas.

Estatua de Edvard Beneš

Estatua de Edvard Beneš

Castillo desde el río

Castillo desde el río

Atravesando las calles de la ciudadela que rodea al castillo se pueden ver las prisiones donde se encerraron a los enemigos del comunismo, o la que durante un tiempo fue la casa de Mozart cuando fue desplazado del centro de la ciudad al castillo para que finalizara sus composiciones. Una vez cruzamos la entrada propiamente dicha del castillo, se puede ver la clásica ceremonia de cambio de guardia de los soldados y adentrarnos hacia la Catedral donde se guardan las joyas de la corona bajo 7 cerrojos.

Recinto del Castillo de Praga

Recinto del Castillo de Praga

Castillo de Praga

Castillo de Praga

Barrio judío

Ya de vuelta en el centro, era imprescindible cruzar el Moldava sobre el Puente de Carlos y admirar sus estatuas y las torres que flanquean ambos lados del puente. Siguiente parada, Josefov o el barrio judío. En la entrada, la estatua de la metamorfosis de Kafka y la sinagoga española marcan el inicio de un recorrido en el cual las distintas sinagogas y el cementerio judío son los referentes de un barrio que, cercado por muros, confinó a la comunidad judía durante años, privados de cualquier derecho. La leyenda del Golem también nace de entre sus calles estrechas.

Praga desde el río

Praga desde el río

Tranvía en Praga

Tranvía en Praga

Estatua de la metamorfosis de Kafka

Estatua de la metamorfosis de Kafka

Praga

Praga

Con el cupo turístico-cultural más que cubierto, llegaba la noche y con ella el recorrido nocturno para recorrer los locales recomendados por Paula. Para empezar, unos chupitos de Becherovka, el licor patrio, y a partir de aquí, como siempre, el resto es historia. Na zdraví!!

Noche de becherovkas

Noche de becherovkas

 

Artículos relacionados: Praga, el recuerdo de la clásica Bohemia (I de II)

Otros artículos que no debes perderte: Praga por la noche

Fotos: Flickr

También te interesará...

Praga, el recuerdo de la clásica Bohemia (II de II)

Ya que la semana pasada comencé contándoos como comenzó la visita a Praga, continuaré ahora con todo lo que se […]

Leer más

Praga, el recuerdo de la clásica Bohemia (I de II)

La capital de la República Checa tiene muchas ventajas para muchos de los europeos que la visitan, sobre todo por […]

Leer más