Roppongi de día, Shibuya de noche

Continuamos con el segundo round en Tokio! Decidimos que el último día en la ciudad era una buena oportunidad para visitar los lugares que inicialmente se nos habían quedado en el tintero y así rebajar un poco el ritmo que llevábamos y coger fuerzas para afrontar la última noche.

Dado que todavía teníamos pendiente conocer Shibuya, y que Roppongi solamente fue nuestro punto de salida nocturna, el plan era pasar la mañana visitando las prometedoras instalaciones de la Torre Mori y dedicar la tarde a Shibuya, donde nos quedaríamos para pasar una última noche de fiesta, esta vez al estilo local.

Vistas de Tokio desde Torre Mori

Vistas de Tokio desde Torre Mori

Vistas de Tokio desde Torre Mori

Vistas de Tokio desde Torre Mori

La Torre Mori en Roppongi

Metro a Roppongi pues, para comenzar el ascenso a lo más alto de los 54 pisos de la Torre Mori. En la plaza al pie del edificio nos recibe la araña que la artista francesa Louis Bourgeois creó, al igual que en otras cinco ciudades del mundo y que es un elemento más de este barrio, cercano a una micro ciudad futurista.

Una vez en lo alto de la torre, las vistas desde su mirador son impresionantes, pero si accedes a la azotea del edificio, son tremendas, sin un cristal que te separe del exterior, por lo que la sensación de profundidad y de altura se incrementan. Lugares como la Tokyo tower, los edificios gubernamentales o los grandes oasis naturales en medio del hormigón como el parque Yoyogi, se ven desde una perspectiva única.

Araña al pie de la Torre Mori

Araña al pie de la Torre Mori

Araña al pie de la Torre Mori

Araña al pie de la Torre Mori

Vistas de Tokio desde Torre Mori

Vistas de Tokio desde Torre Mori

Vistas de Tokio desde Torre Mori

Vistas de Tokio desde Torre Mori

Vistas de Tokio desde Torre Mori

Vistas de Tokio desde Torre Mori

El precio de acceso es a priori elevado para ser un simple mirador, sobre todo cuando hay otros en Tokio a menor precio o gratuitos. Pero este sobrecoste se ve compensado con el museo y el acuario que hay en las plantas superiores así como el acceso a la azotea superior. La exposición que pudimos disfrutar era de arte contemporáneo, y teniendo en cuenta que no soy ningún entusiasta del arte en general, la peculiaridad de muchas de las obras no me dejaron indiferente.

Por otra parte, el acuario es una autentica delicia visual. No se conforma con presentar diversas especies marinas en peceras de cristal, no. Las engalana con luces de colores cambiantes, fondos de acuario decorados al detalle y peceras de diversas formas, conformando una experiencia sensorial muy efectista.

Era el momento de comer, y esta vez nos dimos un capricho y nos quedamos en el restaurante de la torre, donde degustar por última vez la deliciosa y peculiar gastronomía japonesa: sashimi y arroz.

Lo último que Roppongi nos tenía que aportar era la sede de la emisora TV Asahi, donde nos encontramos con una tienda dedicada por completo al gato cósmico más famoso de los mangas y la televisión: Doraemon. Una vez más, los personajes de manga/anime toman el protagonismo como si se trataran de estrellas de Hollywood al estilo nipón.

Acuario de la Torre Mori

Acuario de la Torre Mori

Museo de la Torre Mori

Museo de la Torre Mori

Vistas de Tokio desde Torre Mori

Vistas de Tokio desde Torre Mori

Doraemon en Roppongi

Doraemon en Roppongi

Y Shibuya pone el punto final

Siguiente estación: Shibuya. Una vez más, y debido a lo pronto que anochece en comparación con los horarios en España, queríamos llegar al famoso cruce peatonal, que tiene el honor de ser uno de los más transitados del mundo, antes de que fuera noche cerrada. Para ello nos bastó con subir a alguna de las cafeterías que están en los edificios que lo rodean, y desde allí, con un buen café entre las manos, disfrutar de una mejor vista de la marea de gente que en ambos sentidos parecía que iba a colisionar entre si. Una vez visto, la tentación de sumarse a ella era inevitable, así que allí acabamos, de vuelta a la calle y caminando entre cientos de personas que intentan esquivarse evitando contacto alguno.

Con la noche cubriendo la ciudad, era imprescindible pasar por la actividad de ocio más practicada por los japoneses: el karaoke. A diferencia de los locales de karaoke de España que tan de moda estuvieron en los 90 y que ahora su presencia es casi anecdótica, en Japón se canta en la intimidad. Entramos en un local cualquiera y alquilamos una habitación de karaoke durante varias horas. Un par de sofás, una mesa, unos micrófonos y una pantalla en la que leer la letra era todo lo que necesitábamos. Eso y un suministro continuo de cervezas nos llevó a la puerta del hostel con las primeras luces del día. Vamos, que fue una despedida de Japón en toda regla.

Ya solo nos quedaba recoger y ponernos en marcha hacia el aeropuerto de Narita, para poner el punto final a este viaje.

Cruce de Shibuya

Cruce de Shibuya

Emisión de programa en directo en Shibuya

Emisión de programa en directo en Shibuya

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