Marunouchi y Shinjuku: emperadores, neones y sake

Un día completo de visitas por el palacio imperial en Marunouchi y recorriendo Shinjuku para acabar en el mirador del edificio del gobierno.

El palacio imperial en Marunouchi

El emperador Akihito es el actual emperador de Japón. Es el descendiente de toda una saga de emperadores que en la cultura japonesa llegaron a alcanzar el estatus de representantes de dios en la tierra. A diferencia de lo que podría parecer, nunca tomaron parte como comandantes de sus ejércitos, delegando en otras figuras ese papel.

Hoy en día, con un componente menos religioso, rige un país democrático donde el pueblo elige a los dirigentes que gobernarán el país. Mientras tanto, prevalece su figura como jefe de estado y goza de gran prestigio, siendo al fin y al cabo el que tiene la potestad de validar o no el gobierno electo. Vamos, como viene ocurriendo en todos los países con monarquía parlamentaria como España.

La “casa” del emperador está actualmente situada en el palacio imperial, en el centro de Tokio. El área de Marunouchi es conocida como el distrito financiero de Tokio, donde se concentran algunos de los bancos mas grandes del país, y donde el palacio imperial, rodeado de áreas de jardines y grandes explanadas, se levanta. Antes de llegar al palacio, lo primero era validar el Japan Rail Pass en la estación central para poder usarlo en el tren bala para nuestro próximo viaje a Kioto.

Palacio imperial en Marunouchi

Palacio Imperial

Palacio imperial en Marunouchi

Palacio Imperial

Palacio imperial en Marunouchi

Palacio Imperial

El área del palacio imperial comprende lo que es la parte interior, donde está la residencia del emperador, y un cinturón exterior de grandes explanadas y jardines abiertos. Solo es posible el acceso a este cinturón, ya que la entrada al palacio está completamente cerrada al publico, como ya sugieren los guardias imperiales en cada una de las entradas. Por lo tanto la visita al palacio se acabó transformando en un paseo de kilómetros por pistas de tierra y prados verdes donde mayoritariamente cuervos amenizaban la ruta con sus graznidos.

De hecho, como pudimos comprobar, la zona exterior del palacio es utilizada por los tokiotas para pasear, andar o incluso correr por sus interminables circuitos de tierra o gravilla. En definitiva, una visita bastante decepcionante que no aporta gran cosa. De hecho, ya lo avisaba ElPachinko aunque para nosotros ya era demasiado tarde.

Palacio imperial en Marunouchi

Palacio Imperial

Palacio imperial en Marunouchi

Palacio Imperial

Palacio imperial en Marunouchi

Palacio Imperial

Palacio imperial en Marunouchi

Marunouchi

Palacio imperial en Marunouchi

Vigilante cerca del Palacio

Los neones de Shinjuku

Shinjuku es sobre todo conocido por sus luces de neón colgando en las fachadas de grandes edificios, sus zonas de bares con un gran ambiente donde, entre una complicada red entretejida de calles estrechas, conforman un conjunto muy utilizado en múltiples películas y series por su vistosidad. Blade Runner es posiblemente una de las películas que mas ha hecho por la popularidad de esta zona, mostrando un futuro distópico cuyos barrios bajos fueron rodados en algunas de estas calles.

El Golden Gai es una de las zonas más significativas, así como Kabukicho, aunque este último tiene un aire más cercano al barrio rojo holandés, ofreciendo además de bares y karaokes, su particular oferta de love hotels. Curiosamente es en esta zona en la que se encuentra también el edificio del gobierno.

Shinjuku

Shinjuku

Shinjuku

Shinjuku

Una vez allí, comenzamos a meternos entre las calles del Golden Gai, donde pequeños locales abiertos a la calle reclamaban tu atención por medio de los olores que la carne y vegetales haciéndose a la parrilla desprendían. Eran establecimientos estrechos pero profundos, con una larga barra donde el único lugar posible para sentarse eran los taburetes de la barra. En algunos de ellos, existía la posibilidad de, por unas estrechas escaleras, acceder al siguiente piso donde un cuarto pequeño, a medio camino entre almacén y un pequeño reservado, dos o tres mesas permitían reunirse a un pequeño grupo.

De manera totalmente aleatoria entramos en el primero que nos llamó la atención y subimos al almacén, no sin antes pedir un poco de sake y unas cuantas brochetas de esas tan interesantes. Después de gritar unos cuantos kampais y comer unas cuantas brochetas, brotes de soja y demás picoteo vegetal, lo difícil fue volver a bajar las escaleras y ponerse de nuevo en ruta.

Shinjuku

Rascacielos de Shinjuku

Calles de Golden Gai en Shinjuku

Calles de Shinjuku

Con las últimas luces caminamos en dirección a los edificios del Metropolitan Government Building, ya que según una oscura leyenda que se oculta en todas las guías de viajes, se dice que se puede acceder a la parte superior del edificio y poder disfrutar de unas vistas de la ciudad de manera totalmente gratuita. Como buenos amigos del todo gratis, allá nos dirigimos.

Entre las prisas de llegar antes de que se hiciera de noche y el efecto anestésico del sake previamente ingerido, acabamos pidiendo ayuda al primer japonés que vimos. Con las primeras frases en inglés que pudimos encadenar descubrimos que no entendía ni papa, por lo que hubo que utilizar novedosas técnicas digitales. Señalamos repetidas veces con el dedo indice en el mapa a donde nos dirigíamos y, aunque esta vez si nos entendió, no supo decirnos por donde ir, por lo que acabó marchándose en lo que nosotros interpretamos que fue un abandono en toda regla dejándonos a nuestra suerte.

No recuerdo cuanto tiempo pasó, pero volvió. Y esta vez si lo tenía claro ya que venía gritando y señalando por donde debíamos ir de manera que, ahora si, continuamos en la dirección correcta no sin antes retorcer reiteradas veces la lumbar a base de reverencias en señal de agradecimiento eterno a este señor y todos sus descendientes.

Y allí estaba. El Metropolitan Government Building, edificio burocrático para los japoneses y mirador gratuito para los turistas. Fue suficiente con hacer un poco de cola para acabar apelotonandonos en un ascensor y llegar a la parte superior a velocidad de vértigo con algún oído taponado que otro.

Un enorme puesto circular en el centro de la sala albergaba una tienda de souvenires ofreciendo todo tipo de llaveritos, postales o imanes de nevera. Las cuatro fachadas de la sala eran un simple cristal, que nos separaba del exterior, desde donde admirar una vista aérea increíble de la ciudad, que iba cambiando a medida que iba oscureciendo.

Ya podíamos irnos contentos para el cuartel general. Eso si, con algún que otro imán y postal en los bolsillos.

Shinjukuv

Rascacielos de Shinjuku

Shinjuku

Rascacielos de Shinjuku

Metropolitan Goberment Building en Shinjuku

Edificio metropolitano del gobierno

Vistas desde el edificio metropolitano de Tokio

Vistas desde el edificio metropolitano de Tokio

Monje en estación de Shinjuku

Monje en estación de Shinjuku

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