Ueno y Harajuku

Un cielo completamente cerrado y con una constante amenaza de lluvia nos esperaba en la calle cuando nos pusimos en pie. Después de varios días de persistente calor, no parecía ninguna tragedia un poco de lluvia, pero llegado el momento podía estropearnos los planes por lo imprevisible que podía llegar a ser. Lo del tema meteorológico en Japón es todo un tema aparte, aunque lo explica perfectamente UnGatoNipón en su blog.

De camino a Ueno

A pesar de todo, y dado que Ueno era un barrio bastante cercano, optamos por hacer el trayecto a pie, para ver un poco lo que se escondía entre las calles que lo unen a Asakusa. Durante media hora tuvimos la oportunidad de ver una de las zonas residenciales que se esconden entre los dos centros que son Ueno y Asakusa. Pequeñas tiendas, casas entre pequeños edificios y en definitiva un ambiente más natural se iba mostrando calle a calle. Caminábamos con la única referencia del parque de Ueno, pero en varias ocasiones la falta de orientación nos llevó a tener que sacar el mapa. En una de esas ocasiones una señora en bicicleta no dudó en detenerse al vernos perdidos y nos indicó con todo detalle por donde ir. Todo un alarde de amabilidad para unos pobres despistados con cara de no ser de aquí…

Durante el trayecto empezaba a ser frecuente ver en las puertas de edificios y comercios unas estatuas con forma de niño anfibio o kappa. El kappa es una figura mitológica que en las leyendas japonesas adopta diversos roles, siendo el de personaje malo el más habitual en los cuentos tradicionales. Una especie de hombre del saco a la japonesa.

Ueno

Casa en el distrito de Ueno

Ueno

Estatua de Kappa

La llegada a Ueno era evidente al alcanzar el que es uno de los mayores parques de Tokio. En este entorno se encuentran los centros culturales más importantes a visitar, siendo el más importante el Museo Nacional de Tokio, donde se repasa toda la historia de la cultura nipona desde sus orígenes. Dentro de un sencillo pero enorme edificio se esconden armaduras y espadas samurais, estatuas de deidades orientales, kimonos o múltiples grabados con cientos de años de antigüedad. Una visita que bien puede llevar varias horas pero en la que no profundizaré ya que seguramente acabaría siendo excesivamente soporífero.

Parque Ueno

Excursión escolar

Parque Ueno

Museo Nacional de Tokio

Parque Ueno

Actuación en el parque de Ueno

Después de cubrir el cupo cultural, el parque de Ueno es la siguiente visita obligada. Una extensión enorme de jardines y arboledas esconde entre sus entrañas diversos templos budistas y sintoistas entre los que se pueden destacar el Bentendo debido a su ubicación en una isla en medio del lago que hay en el corazón del parque, o la capilla toshogu. Hay también grandes espacios abiertos donde artistas callejeros de todo tipo hacen sus exhibiciones con un publico atento.

El parque se ha dado a conocer los últimos años en diversos medios por ser un permanente refugio para gente sin hogar, gente que en la mayoría de los casos ha perdido su trabajo y por lo tanto se ha quedado sin un lugar donde vivir.

Parque Ueno

Estanque del parque de Ueno

Parque Ueno

Templo en el parque de Ueno

Parque Ueno

Templo en el parque de Ueno

Parque Ueno

Saigo Takamori, el último samurai

En el extremo del parque que se comunica con una de las avenidas principales de Ueno, Saigo Takamori fue inmortalizado junto a su perro en una estatua que pretende recordar un pedazo de la historia de Japón muy importante que ha trascendido hasta el día de hoy: El periodo Edo o de los samurais. Saigo Takamori es conocido como el último samurai y jugó un rol importante la transición al periodo Meiji en la que los samurais dejaron de formar parte del sistema y pasaron a ser perseguidos.

En el tramo final del recorrido por el parque, la lluvia empezó a dejarse ver, aunque con muy poca intensidad, nada que impidiera acabar el recorrido y esconderse en un pequeño local cercano con una buena variedad de ramen justo encima de las vías del metro. Un buen ramen calentito amenizado con el meneo del local cada vez que pasaba un tren era toda una experiencia gastronómica, creedme.

Ueno

Calle Chuo Dori en Ueno

Ueno

Calle Chuo Dori en Ueno

Una tarde en Harajuku

Con un rápido viaje en metro cambiamos de escenario. Bajamos en la estación de Harajuku, zona popular por ser el punto de reunión de muchas tribus urbanas que se caracterizan sobre todo por su indumentaria, extravagante a los ojos de muchos, y precisamente a raíz de esto, un autentico reclamo para turistas.

El corazón de Harajuku es el parque Yoyogi, justo al lado de la estación de metro, siendo con el de Ueno los dos pulmones de la ciudad. El parque Yoyogi es el enclave en el que se reúnen algunos de estos grupos, así como una zona de entrenamiento de artes marciales o de ensayo musical, sobre todo los domingos. Es también una enorme extensión de arboleda con anchos senderos por los que pasear durante horas, completamente ajenos al hecho de estar en el centro de una gran ciudad. En el centro del parque, el templo Meiji Jingu, un lugar de culto dedicado al emperador Meiji. El parque fue también la villa olímpica en las Olimpiadas de 1964, ayudando al crecimiento comercial de la zona.

Harajuku

Estacion de Harajuku

Harajuku

Meiji Jingu

Nos resultaba difícil acostumbrarnos a los horarios, por un lado por las diferentes costumbres y por el otro por el simple hecho de que aun siendo verano el sol se ponía antes de las seis de la tarde y por tanto era habitual que parques y museos cerraran también sobre esa hora. Si a eso le añadimos la mala costumbre que estábamos adquiriendo de comer incluso más tarde, el resultado siempre era el mismo: prisas. En este caso nos quedábamos con poco tiempo para recorrer todo el parque antes de su cierre aunque finalmente fue más que suficiente para disfrutar de él.

Ya solo restaba mezclarse entre las oleadas de gente que recorrían las calles de Harajuku, repleto de zonas comerciales. Sus calles principales se ven tomadas por los peatones recorriendo las muchas tiendas. Takeshita Dori es la zona más popular, donde las tiendas ofrecen sobre todo ropa relacionada con las modas de las tribus urbanas de moda. Clasicos como las gothic lolitas, un estilo cercano a la época victoriana occidental, o las sweet lolitas, con sus colores pastel donde la presencia del rosa es imprescindible.

Harajuku

Edificio Audi Forum Tokyo

Omotesando Hills es otra de las zonas importantes de Harajuku, centro comercial considerado una de las zonas comerciales más importantes de la ciudad, donde se sitúan algunas de las marcas más importantes. Mención aparte se merece la tienda Kiddy’s land, un edificio con 7 plantas de todo tipo de merchandising, juguetes y otros productos relacionados con el ocio, que abarcan casi cualquier edad.

Omotesando Hills - Harajuku

Comercios en Omotesando Hills

Omotesando Hills - Harajuku

En Kiddyland, Omotesando Hills

Una vez de vuelta en nuestra habitación, era el momento de prepararse para el primer reconocimiento nocturno de la ciudad, ya que era el momento de visitar Roppongi y testear su marcha nocturna, aunque esto lo dejaré para otra ocasión…

Si quieres leer un poco más sobre Ueno o Harajuku, no te pierdas los posts de El PachinkoMarcjapanViajes por Japón, o el siempre imprescindible Kirai

También te interesará

Bonus track! Crónicas nocturnas en Japón

Esta vez me dejaré de historias sobre templos, monumentos y todas esas cosas con las que no hago más que […]

Read More

Roppongi de día, Shibuya de noche

Continuamos con el segundo round en Tokio! Decidimos que el último día en la ciudad era una buena oportunidad para […]

Read More

Odaiba, la isla artificial de Tokio

En la década de los 50 del siglo XIX, osea unos 160 años atrás, el gobierno de Tokio decidió construir […]

Read More