Islas Cíes, la joya de la ría de Vigo

En ocasiones sentimos la necesidad de dejar todas las responsabilidades diarias atrás. Uno de los mayores lujos hoy día es poder escapar de rutinas, asegurarse de tener el teléfono bien apagado, disfrutar de que el mero hecho de cruzarte con otra persona sea una celebración y el único sonido que oigas sea el del viento o el de tu propia voz pensando en alto.

Si has pensado en huir a una isla para conseguirlo, las Islas Cíes ha sido tu peor elección.

Durante muchos años si se ajustaron a esta definición, estando las 3 islas que conforman el conjunto a pocos kilómetros de la costa de la Ría de Vigo, pero lo bastante lejos como para que cualquier necesidad básica que sus habitantes necesitaran cubrir requiriera de un esfuerzo mayor de lo normal, requiriendo un barco para transportar alimentos u otros bienes. Hoy en cambio es uno de los reclamos turísticos más conocidos de la zona y se encuentra por lo tanto masificada como no lo estuvo en años.

Islas Cíes (Cíes islands)

Flora y fauna de la Isla

Desde siempre esta isla fue un reclamo para todo aquel que se acercase a ella, ya que siempre estuvo habitada desde hace miles de años y muchos de los grandes imperios y tribus que pasaron por estas aguas en algún momento se asentaron aquí: desde los romanos o los normandos, pasando por diversas ordenes de monjes, siendo incluso utilizada como base de múltiples ataques de piratas u otras tropas invasoras.

No fue hasta hace unos 150 años que pescadores y ganaderos llevaron a las islas a sus familias, coincidiendo con la construcción del que es el símbolo más destacado de la isla: el faro. Se levanta en lo más alto de la isla central, cuya subida serpentea con gran dificultad para alcanzar los casi 200 metros que se alza sobre el nivel del mar.

En los años 60 los isleños que se habían asentado fueron obligados a abandonar la isla y en años posteriores se fue convirtiendo progresivamente en un objetivo turístico hasta alcanzar lo que es hoy, unas islas invadidas diariamente en verano por cientos de turistas de todo el mundo, atraídos por una falsa idea de encontrar un remanso de tranquilidad, contacto con la naturaleza, espíritu hippy que siempre se transmite en estos contextos o simplemente por la promesa de una de las playas más bellas del mundo según algún iluminado redactor del diario The Guardian.

Islas Cíes (Cíes islands)

Playa de Rodas

Islas Cíes (Cíes islands)

Playa de Rodas

Islas Cíes (Cíes islands)

Playa de Rodas

Nada más irónico que sea la gente que viene a la isla con esas premisas las que se encargan de echarlas abajo. Barcos llegando cada hora repletos, kilómetros de playa invadidos por sombrillas y toallas, rutas atestadas de gente recorriendo caminos con recién estrenados uniformes de trekking, o abarrotando el único camping disponible en la isla. Encontrar un solo rincón en el que respirar esa supuesta tranquilidad que se le atribuye a un pedazo de tierra aislado del continente se convierte en una tarea difícil. Uno de esos barcos fue el que me llevó a ella, a mi y a otros 500 pasajeros.

Desde el muelle de Rodas todavía quedaba un paseo de unos 20 minutos hasta llegar al camping, cargando con todo el petate para pasar una noche allí. De camino, primero la playa de Rodas y poco antes de llegar, el Lago dos Nenos, un lago artificial que se cerró con un pequeño dique usado también como puente de comunicación en la unión entre las dos islas donde se encuentra.

Islas Cíes (Cíes islands)

Campistas cruzando el Lago dos Nenos

Islas Cíes (Cíes islands)

Campistas cargando con el equipaje

Islas Cíes (Cíes islands)

Lago dos Nenos

Islas Cíes (Cíes islands)

Lago dos Nenos

Islas Cíes (Cíes islands)

Camping e Isla de Monteagudo

Islas Cíes (Cíes islands)

Isla de Monteagudo desde la tienda

Una vez superada la frustración inicial, simplemente me deje llevar por las ofertas naturales de la isla. La elección era clara, escoger una de las varias rutas de senderismo para admirar acantilados y playas hasta alcanzar alguno de los faros que pueblan las islas. De las tres islas que conforman el conjunto, dos son las que concentran las visitas organizadas: Monteagudo y Faro, unidas por el arenal que conforma la playa de Rodas. La tercera, San Martiño, solo puede ser visitada por medio de barco particular.

La isla del Faro alberga el camping y la ruta principal que permite subir hasta lo alto hasta alcanzar el faro principal. Antes de comenzar el largo ascenso puede disfrutarse de una parada en el Alto da Campá donde se encuentra uno de los puntos de avistamiento de aves y de una de las formaciones rocosas más peculiares: La piedra de la campana, esculpida por el viento con el lento pero constante paso del tiempo y que cada vez que es atravesada por una fuerte racha de viento, silba con un sonido característico.

Islas Cíes (Cíes islands)

Muelle del Faro do Principe

Islas Cíes (Cíes islands)

Isla de San Martiño

Islas Cíes (Cíes islands)

Isla de San Martiño

Islas Cíes (Cíes islands)

Isla de San Martiño

Islas Cíes (Cíes islands)

Monte Faro

Islas Cíes (Cíes islands)

Faro da Porta

Islas Cíes (Cíes islands)

Admirando las vistas desde el Faro da Porta

Las gaviotas y cormoranes son los habitantes principales de las islas formando una de las colonias más grandes del mundo, acaban siendo un sonido constante tanto de día como de noche, y su presencia es continua en cualquier parte de la isla. Al fin y al cabo es su casa y en ella hacen lo que quieren ¿no?

Islas Cíes (Cíes islands)

Gaviota en vuelo

Islas Cíes (Cíes islands)

Gaviotas

Una opción alternativa a la concurridisima ruta del faro, y por la que me decanté, es dirigirse al norte, hacia la isla de Monteagudo donde, aunque menos vistoso, está el Faro do Peito, y en el trayecto, otros dos miradores de aves. Siendo una ruta algo menos vistosa, es mucho más agradable por su tranquilidad al no ser la opción principal de los visitantes primerizos.

Una vez alcanzado el Faro do Peito, se puede disfrutar del verdadero atractivo de esta ruta, ya que desde allí se tiene una excelente vista de la Costa da Vela y Cabo Home, que si la niebla no lo estropea, se puede ver perfectamente en toda su extensión.

Islas Cíes (Cíes islands)

Monte Agudo

Islas Cíes (Cíes islands)

Faro do Peito

Islas Cíes (Cíes islands)

Gaviota contemplando el mar

Islas Cíes (Cíes islands)

Cabo Home

En esta misma ruta, pero tomando un desvío bastante antes de alcanzar el faro, se puede visitar el Alto do Príncipe, desde donde las vistas de la propia isla son el mejor reclamo. Desde allí se puede ver la unión de las dos islas y la laguna que se forma entre ambas, así como una vista global de toda la isla del Faro y obviamente el propio faro en lo alto.

Es también uno de los mejores lugares desde donde disfrutar de la puesta de sol en el horizonte donde el Océano Atlántico se extiende hacia el infinito durante miles de kilómetros. Esta vez será difícil conseguir un buen sitio ya que es mucha la gente que se acomoda para disfrutar del espectáculo y que por alguna extraña razón celebra la llegada de la noche con un multitudinario aplauso. ¿La próxima función? Mañana a la misma hora, señoras y caballeros.

Islas Cíes (Cíes islands)

Puesta de sol en el Lago dos Nenos

Islas Cíes (Cíes islands)

Rodas y Lago dos Nenos desde el Alto do Principe

Islas Cíes (Cíes islands)

Puesta de sol desde el Alto do Principe

Islas Cíes (Cíes islands)

Puesta de sol desde el Alto do Principe

Con la llegada de la noche la isla ya solo está ocupada por los campistas y los propios trabajadores, por lo que el ambiente cambia por completo. La gente se reparte entre los 3 bares-restaurantes de la isla para cenar y tomar unas copas, con el persistente sonido de las gaviotas como telón de fondo. Así llega a su fin un día más de verano en la isla. La llegada del primer barco al día siguiente dará comienzo de nuevo al mismo proceso hasta el fin de la temporada estival.

Islas Cíes (Cíes islands)

Isla de noche

Islas Cíes (Cíes islands)

Camping de noche

Estas y muchas más fotos de las Islas en este álbum. Disfrútalas!

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