Cazando estrellas

Revisando fotos de mis contactos en Flickr me encontré con algunas muy interesantes tratando de capturar estrellas en el cielo nocturno. Para ser más exactos, me impresionó alguna foto en la que se captaba, como nubes lejanas de tenues colores purpuras, la parte visible de la vía láctea, la galaxia donde se ubica el sistema solar. Desde nuestra posición, lejana, diminuta y con una visión parcial pero aún así amplia, podemos apreciar al menos un fragmento del centro de ésta, a pesar de estar a aproximadamente 26.000 años luz de nosotros. Algunos ejemplos de estas fotos los puedes ver aquí.

Poder apreciar a simple vista e incluso inmortalizar en una foto algo de tan grandes dimensiones se empezó a transformar en un pequeño reto personal: Yo también quería una! Este verano, aprovechando una visita a las Islas Cíes hice un primer intento de avistarla e inmortalizarla. Para ello aproveché uno de los rituales turísticos más practicados en la isla: subir hasta el Alto do Principe y ver desde allí la puesta de sol por detrás del inmenso Océano Atlántico, donde no hay nada más que agua, agua y alguna que otra gaviota perdida, por supuesto…

Islas Cíes (Cíes islands)

Islas Cíes

Islas Cíes (Cíes islands)

Luna

Cuando el sol desapareció y la oscuridad fue llenando el cielo, los espectadores se fueron retirando. Era el momento de comenzar a localizar por donde debería aparecer y si se mostraría en las fotos tal y como esperaba. En ese momento fui consciente del mayor enemigo de la observación nocturna: la contaminación lumínica.

Esperaba haber dejado atrás este problema en este lado de la isla donde no había nada más que mar, pero iluso de mi, la influencia del núcleo urbano de Vigo que quedaba a mi espalda era mucho más amplia de lo esperado e iluminaba el cielo entorpeciendo cualquier intento. No solo eso, si no que no había tenido en cuenta lo luminosa y alta que estaba la luna esa noche. ¿El resultado? un vago intento:

Cielo desde las Islas Cíes

Noche desde las Islas Cies

Cielo desde las Islas Cíes

Noche desde las Islas Cies

Había que informarse un poco más a fondo sobre contaminación lumínica así que me hice con unos mapas y comprobé que efectivamente la Isla no era una buena opción como se puede ver, en el que el color azul representa donde puede comenzar a ser visible la Vía Láctea:

Contaminación lumínica vigo http://www.avex-asso.org/

Contaminación lumínica vigo http://www.avex-asso.org/

Estaba convencido de que podía hacerlo mejor.

Opté entonces por el punto menos contaminado más cercano al que pudiera desplazarme. Mi elección fue el corazón de Ourense, cerca del Sil y no muy lejos de cabeza de Manzaneda. Por lo tanto, ya que podía salir de Ourense y llegar allí en unos 45 minutos de coche por carretera nacional, el punto elegido fue la zona de los embalses de Mao y Edrada donde el núcleo más poblado era un puñado de no más de 10 casas a unos 5 Km.

Contaminación lumínica Ourense http://www.avex-asso.org/

Contaminación lumínica Ourense http://www.avex-asso.org/

Una vez allí, solo había silencio. Mucho silencio. Éste solo era interrumpido por el sonido de aves y los mosquitos que sobrevivían al ataque de murciélagos depredadores. El sonido de las vacas a lo lejos meneando su cencerro y la cena de una familia en el merendero próximo al embalse acabaron con el clima. Cuando comenzaron a gritar a pleno pulmón el conxuro de la queimada mientras discutían sobre como era la mejor combinación de aguardiente y frutas supe que era el broche de oro a mi visita al rural profundo.

Me escondí de ellos lo mejor posible para al menos evitarlos y desplegué el equipo a la espera del ocaso una vez más.

Encoro de Edrada

Encoro de Edrada (Ourense)

Encoro de Edrada

Encoro de Edrada (Ourense)

Encoro de Edrada

Encoro de Edrada (Ourense)

Esta vez llevaba todo mejor planeado ya que la luna, en cuarto menguante, no saldría hasta las 2 de la mañana. Tampoco había ninguna ciudad con los focos apuntando al cielo para estropear el panorama. Se hizo de noche y con esfuerzo se podía apreciar una larga linea muy tenue de luz recorriendo y cortando el cielo. Allí estaba, pero no todo lo visible que esperaba. Me di la vuelta y descubrí el porqué. La luna aún no asomaba, pero su luz si.

Y creedme, la luz aún en cuarto menguante sigue siendo mucha. También descubrí que por mucho que redujera la influencia de la luz, cuatro farolas mal puestas pueden echar al traste todo el esfuerzo. Y ahí estaban, iluminando el muro del embalse. Pocas, pero extremadamente luminosas y muy, muy naranjas. Recogí el petate y me fui, decepcionado por el resultado pero dispuesto a otro intento. Estaba convencido de que podía hacerlo mejor.

Encoro de Edrada

Encoro de Edrada (Ourense)

Encoro de Edrada

Encoro de Edrada (Ourense)

La semana siguiente era luna nueva y no saldría hasta las 6 de la mañana. También había encontrado un sitio cercano al embalse donde evitar también las pocas farolas que pudiera haber. Volví a recorrer los 45 minutos de carretera de curvas cerradas y subidas, con un nuevo problema añadido: los incendios. Este verano los incendios no hicieron más que devastar la provincia, y esta vez uno muy cercano estaba arrojando humo al cielo en abundancia y de manera constante.

Llegué al punto escogido y me preparé una vez más, confiando en que el humo no fuera un nuevo problema esta vez, pero por suerte no fue así. Esta vez el rincón escogido era un sitio tan oscuro que podría tener un jabalí delante mía y ni lo vería. Y claro, hablo de jabalíes porque los hay, y se me pasó por la cabeza más de una vez que podría salir alguno decidido a saludarme y felicitarme por lo buena idea que era ponerse a hacer fotos en aquel rincón…

Me concentré en mis labores, y miré al cielo. Y esta vez si, me harté de ver estrellas.

Cielo desde el encoro de Mao

Estrellas desde el Encoro de Mao (Ourense)

Del horizonte salía una masa pálida y alargada, como si de una nube se tratara que era el objetivo. En esta época del año no se puede ver completa, ya que se pierde una parte en el horizonte, pero era suficiente. Allí estaba y por fin la fotografíe. A pesar de lo que pueda parecer, todavía llegaba contaminación lumínica hasta allí de los núcleos urbanos, puesto que no es un lugar 100% libre de contaminación, pero para mejorarlo tendría que subir a algún monte alto y despoblado o irme hasta el maldito centro de África con la esperanza de que allí no aparezca como arte de magia otra farola de eficiente y cálida luminosidad anaranjada.

Vía lactea desde el encoro de Mao

Vía Láctea desde el Encoro de Mao (Ourense)

Vía lactea desde el encoro de Mao

Vía Láctea desde el Encoro de Mao (Ourense)

Aún así, estaba convencido de que podía hacerlo mejor…

                                                              Un verano cualquiera de 2013 saltando de las Islas Cíes al corazón de la provincia de Ourense escapando de la luz.

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